Gobierno, no lo encuentro

  Columnas

Gobierno, no lo encuentro

Afirman que la economía estatal va bien, pero no encuentran los recursos para pagar la legítima deuda del IESS y de Solca.

A menudo aparecen onerosas publicidades estatales donde suscriben que estamos en el “Gobierno del encuentro”.

El estado de excepción no lo encuentro, parece quimera; las medicinas tampoco las encuentro en los hospitales, pero lo que sí encuentro es que la canasta básica ha subido dramáticamente. Voy al Registro Civil a sacar mi cédula y encuentro cita para después de dos meses, porque no hay material, ni para los pasaportes. Ni en el manejo de la información oficial son coherentes; en la noche me encuentro con un avión presidencial vendido y al día siguiente se desencuentran con el comprador. Afirman que la economía estatal va bien, pero no encuentran los recursos para pagar la legítima deuda del IESS y de Solca. Encuentro un gobierno que nos mintió, que prometió no más impuestos y no pactar con UNES; acto seguido, el Gobierno del encuentro deja libre a Glas. Nos prometieron educación y hoy encuentro que más de 85 mil estudiantes se quedarán sin cupo para la universidad. Dice el Gobierno que tiene las cárceles bajo control y luego encuentro más masacres, donde los únicos que tienen hasta metralletas, son las bandas criminales que manejan las prisiones. Nadie encuentra el trabajo prometido en campaña, pero sí encuentro más violencia y asesinatos en cada esquina. Encuentro a los delincuentes libres por ‘habeas corpus’, a los que el Gobierno del encuentro no se opone, y a los ciudadanos honestos encerrados en las casas para que no nos maten en las calles. El Gobierno del encuentro prometió recuperar lo robado y un año después no encuentra un centavo de lo desvalijado. Encuentro una CFN que no recupera el dinero “prestado” a los morosos de cuello blanco, amigotes de la época verde flex, a quienes hasta ahora no les cobran la cartera vencida de más de $ 480 millones. Encuentro silencio cómplice, mientras mi país se cae en pedazos con una clase media en crisis, endeudada y empobrecida por los impuestos.

El país se nos va de las manos; basta de camuflarse de oportunismo silente; sociedad, universidad y trabajadores debemos encontrar el camino hacia el cambio.