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Debate: mucho ruido, pocas nueces

"Mala estrategia el apelar al odio, el pasado y la confrontación, pues queremos unidad. Un debate con mucha bronca, mucho ruido y pocas nueces"

El último mal llamado debate entre los candidatos presidenciales, no fue ni chicha ni limonada, carente de fuerza, fondo, propuestas claras, repleto de remoquetes, muletillas, ofensas e incluso con mesa inclinada.

Este debate no empina la balanza a favor de nadie, porque buena parte de los votantes, muy probablemente, apagaron los televisores o se pusieron a hacer cualquier otra cosa más entretenida, en lugar de escuchar preguntas difusas y obesas que no terminaban y aburrían. Las respuestas estuvieron menos interesantes.

La tendencia en esta elección ya está definida, y el resultado del debate no moverá a nadie hacia a un lado o al otro. Los que no han decidido por quién votar no van a convencerse luego de este evento y seguirán con la encrucijada de qué hacer y a quién entregar su voto.

En el primer asalto, Arauz demostró soltura y estuvo bien en el manejo del formato, incluso logró en un momento que su contrincante pierda la cabeza y por la desesperación de replicar, olvidara los tiempos y protocolos que se habían marcado. En conclusión, un “debate” pésimo, con preguntas larguísimas, abultadas y enredadas; muy aburrido para los que tuvimos la paciencia de escucharlo hasta el final.

El que lidera las encuestas no perderá votos por los resultados del debate, los mantendrá con amplias posibilidades de crecer merced a los indecisos sin norte definido y por los partidarios de Yaku, que difícilmente votarán por quien consideran es el causante del fraude contra su candidato.

El pueblo vota por pasión, impulso y desesperación; buscan protección y salvación, por esto, el candidato que se muestre más cercano a ellos y tenga el fuego para convencerlos se llevará su marca en la papeleta.

La frialdad, el discurso lento e intrincado, unido a formas acartonadas, sin chispa, no despiertan nada en ese pueblo ávido de la figura de un salvador y protector, que los rescate de las tragedias que diariamente los aquejan.

Mala estrategia el apelar al odio, el pasado y la confrontación, pues queremos unidad. Un debate con mucha bronca, mucho ruido y pocas nueces.