Diana Acosta-Feldman | Hediondez judicial
Los ciudadanos merecemos que la justicia brille mediante la labor de jueces objetivos, valientes y probos
Lo que está pasando en la justicia es incompatible con su concepción y principios. No les creo nada, ni al fétido Consejo de la Judicatura, ni al hediondo Consejo de Participación Ciudadana que nombró a quien preside la Judicatura, ni a la Corte Nacional de Justicia, que envió a la contaminada terna, tan nauseabunda como la que incluyó al sentenciado Wilman Terán.
Tal parece que se le hizo costumbre a la Corte Nacional enviar esas ternas pútridas que terminan por erosionar la confianza en la justicia. No comprendo cómo no se le cae la cara de vergüenza al presidente de la Corte Nacional; lo que ha hecho al sistema judicial es irreparable.
¿Podrá el fiscal actuar de manera imparcial contra quien lo nominó?
El círculo es vicioso y perverso: el Consejo de Participación Ciudadana nombra a la Judicatura, que, a su vez, quita y pone a jueces, así como a fiscales, según su conveniencia. Consecuentemente, lo que menos podemos encontrar es imparcialidad y objetividad.
Es sospechoso que tanto el Consejo de Participación Ciudadana como la Corte Nacional hagan ‘mutis’ en el foro ante los hechos denunciados. El Poder Judicial se ha convertido en una farsa que ha traicionado al pueblo y los ciudadanos merecemos que la justicia brille mediante la labor de jueces objetivos, valientes y probos.
Hago votos para que salgan a la luz todas las grabaciones y pruebas que haya sobre actos de presión sobre jueces, con el fin de doblegar sus decisiones a favor de intereses oscuros. El caso denunciado, que involucra al presidente de la Judicatura, es como Purga, Metástasis y Plaga, pero con esteroides.
Es hora de que la Corte Constitucional actúe ante todas las inconstitucionalidades e ilegalidades cometidas, pues sobran acciones y razones.
El gran culpable de toda esta calamidad es el presidente de la Corte Nacional de Justicia, que incluyó en su terna a quien no cumplía con las condiciones para liderar la Judicatura. Por ello, lo correcto es que presente su renuncia por el irreparable daño que le ha hecho a la justicia y al Ecuador, pues la justicia no es negociable.