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Jekaterina Doródnova | Ecuador solidario

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Ucrania ha mostrado claramente su deseo de una paz justa y duradera

La conmemoración del cuarto aniversario de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania encuentra al mundo en una posición en la que es imposible considerarla como un problema lejano. El Ecuador, desde su lucha para hacer frente al crimen organizado, sabe lo que significa resistir y anhelar la paz. En el corazón de los ecuatorianos resuena con empatía el dolor de un país que vive una invasión extranjera que desafía la soberanía y los principios más básicos del Derecho Internacional.

Los ecuatorianos han demostrado ser resilientes y profundamente solidarios. Lo vimos cuando, en los años más oscuros de la Segunda Guerra Mundial, Ecuador se erigió como un oasis de refugio humanitario. Y, en el caso de Ucrania, fue uno de los primeros países de Latinoamérica en posicionarse en contra de esta injustificada agresión en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Las consecuencias de este conflicto son palpables más allá de Europa. Desde lo económico, la guerra ha perturbado el suministro de alimentos y energía y ha contribuido al aumento de la inflación a nivel global. En el plano político, ha profundizado las divisiones entre los países erosionando la confianza en las instituciones y normas internacionales. Esta guerra ha reducido también los recursos dedicados a la cooperación en materia de comercio, desarrollo y cambio climático.

Además, ha puesto en riesgo los principios fundamentales para la humanidad. La soberanía, la integridad territorial y la solución pacífica de controversias son compromisos universales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, no se trata de conceptos occidentales o europeos. Su respeto es esencial para la seguridad de todos los Estados. Recompensar la agresión de Rusia socavaría la seguridad mundial, fomentando el uso de la fuerza para cambiar las fronteras y desestabilizando el orden internacional.

Ucrania ha mostrado claramente su deseo de una paz justa y duradera, basada en la seguridad, el respeto a la soberanía y la prosperidad. La Unión Europea apoya decididamente a Ucrania y contribuye activamente a los esfuerzos de paz liderados por Estados Unidos. La paz debe ser creíble, con garantías que eviten que Rusia vuelva a violar sus compromisos, y coherente con el Derecho Internacional.

Por el contrario, Rusia ha intensificado sus ataques contra la población civil. Según la ONU, solo en 2025, al menos 2.500 civiles fueron asesinados y más de 12.000 resultaron heridos, lo que supone un aumento del 34 % en comparación con 2024. No vemos indicios de que Rusia se encamine a un acuerdo de paz.

El desenlace de esta guerra determinará en gran medida nuestro futuro. La previsibilidad y la estabilidad en las relaciones internacionales son esenciales, especialmente en un mundo que se enfrenta a múltiples crisis que se superponen. Todos tenemos que ser solidarios con Ucrania y su derecho como nación soberana a existir y tomar sus propias decisiones.

La distancia jamás podrá impedir que el eco de la resistencia del valiente pueblo ucraniano se sienta. Contamos con Ecuador.