Los momentos que importan

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Los momentos que importan

Si somos una sucesión de momentos, es hora de construir unos que valgan la pena en la vida de todos quienes nos rodean

Esta semana mi hijo Nabil cumplió diez años. Es el niño que llegó a mi vida y la revolucionó desde un inicio. Recuerdo, incluso, que junto a Tania Tinoco decidimos el día y la hora de su nacimiento.

Nabil ha desarrollado en mí sentimientos que jamás pensé descubrir. Los hijos desafían constantemente tu percepción sobre ti misma y él activó esa paciencia que estaba escondida y me dio el valor para hacer cambios profundos en mi vida. Siempre está en movimiento y yo me muevo con él.

Pero estos días con él han sido para reflexionar en ese amor eterno que está hecho de momentos, de miradas que te llegan al alma. Una conexión emocional indescriptible.

Nabil es mi maestro. Estoy segura de que llegó a mi vida para demostrarme que los límites no existen, que se camina hasta donde se tenga que caminar para buscar soluciones, que los brazos no se bajan nunca y que un “te amo” y un abrazo pueden ser más sanadores que cualquier medicina.

Estoy profundamente agradecida por mis hijos, fueron tan deseados que no había manera de que no estén llenos de amor… porque sí se puede criar niños rodeados de amor con padres divorciados: es cuestión de voluntad y madurez.

Hablar de momentos está de moda, pero construirlos con nuestros hijos es primordial. Coleccionar esos irrepetibles pedazos de tiempo no solo alimenta el alma, nos hace mejores personas. Esos momentos pueden cambiar la manera en la que nuestros hijos ven el mundo.

Cuando Nabil vio el video de los jugadores de Barcelona saludándolo y luego acarició la camiseta firmada por ellos, sus ojos se llenaron de lágrimas. Mi hijo no podía creer lo que estaba viendo, no entendía cómo los jugadores sabían su nombre, ni cómo esa camiseta había llegado a sus manos. Pude ver que con algo sencillo se sintió importante, se sintió amado y tuvo uno de los cumpleaños más especiales de su vida.

Si somos una sucesión de momentos, es hora de construir unos que valgan la pena en la vida de todos quienes nos rodean.