Columnas

El Emprendimiento Dinámico como herramienta de competitividad

Ley de Emprendimiento e Innovación podría ser un catalizador para el desarrollo del ecosistema emprendedor. Sin embargo, no contempla avances en el tema de la innovación

Las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMEs) dedican gran parte de su tiempo en la gestión de resolución de problemas con el fin de conseguir su supervivencia en el tiempo. Sin embargo, muchas veces estas actividades no resultan en un crecimiento. Desde el 2000, se ha acuñado el concepto de Emprendimiento Dinámico, este concepto se refiere a empresas que al menos logren convertirse en PYMEs competitivas con una tendencia creciente en los siguientes años, y se espera que genere la mayor cantidad de empleos y aporte considerablemente al crecimiento de los países.

Sin duda, existen empresas que no registran un crecimiento sostenido y exponencial, pero muestran tendencias que les permite además de sobrevivir, convertirse en pocos años en empresas competitivas con proyección de crecimiento, como es el caso de las PYMEs. En Ecuador, la proporción de Emprendimientos Dinámicos es baja, y la dinamización de las PYMEs se vuelve necesaria para esta transformación.

Para ello, es crítico construir un ecosistema emprendedor como una comunidad de negocios, apoyada por un contexto público de leyes y prácticas de negocios, formada por una base de organizaciones e individuos que interactúan entre ellos, produciendo y asociando ideas de negocios, habilidades, recursos financieros, y no financieros que resulten en empresas dinámicas. Por lo tanto, el Gobierno Nacional tiene que ser esa fuerza dinamizadora institucional que cree la gobernanza para estimular la aparición y desarrollo de emprendimientos dinámicos.

Por un lado, la Ley de Emprendimiento e Innovación podría ser un catalizador para el desarrollo de ese ecosistema emprendedor. Sin embargo, no contempla avances en el tema de la innovación. Se necesita revisar y replantear cambios en el Código Ingenios, que es la legislación que debe fomentar la inversión en I+D+i, buscando alcanzar mayor número de patentes y el desarrollo de la protección de la propiedad intelectual. Esto es mandatorio, puesto que en estos momentos se puede decir que no hay un flujo continuo de proyectos de emprendimientos innovadores con potencial de recibir inversión por el sector privado o capital de riesgo, que es lo que se está activando en el Ecuador.

De hecho, haber comenzado con iniciativas orientadas a crear diferentes mecanismos de financiamiento sin contar con una plataforma o un ente que regule la innovación profundamente y de capital humano emprendedor potente, puede no ser la estrategia más adecuada.