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Lo urgente, lo necesario

No caigamos en el error de hacer clases vacías de contenidos y desafíos intelectuales, pues el riesgo al tedio y aburrimiento estarán omnipresentes.

Siempre hemos comentado con ustedes, queridos lectores, que el mirar el árbol no debe impedirnos ver el bosque, y hoy parecería que debemos recordar el asunto al Ministerio de Educación, cuando de contenidos y evaluación se trata.

En efecto, lo urgente que sin duda resulta el apoyar a la familia, el darle soporte al niño o al joven en estos tiempos de pandemia y cuarentena, no debe afectar, desde nuestra óptica, la aprehensión del conocimiento.

Es verdad que el niño y el adolescente también viven duros momentos, pero no es menos cierto que ellos siempre están ávidos de advertir lo nuevo, buscar nuevos conocimientos y de mantener inquieta su mente. Por ello, el pretender que nada se enseñe, que ningún nuevo programa curricular les sea presentado, nos resulta extremo y equivocado, pues va contra sus demandas y primeras necesidades cognitivas.

Lo importante, hablando de educación, es la aproximación del estudiante al conocimiento y aunque bien decimos que hoy lo prioritario está en el cómo se aprende y no en el qué se aprende, no es menos cierto que sin contenidos académicos se vuelve más difícil la tarea de aprender, pues el alumno no encuentra retos motivadores ni metas claras hacia las que avanzar y hacer suyas. Los contenidos, por tanto, son indispensables si queremos hacer un trabajo correcto y redondo en educación.

El acompañamiento psicológico y el apoyo emocional están bien, pero puede resultar poco reto para la mente de un estudiante de este tiempo, que siempre inquieto, requiere de estímulos para desarrollarse a plenitud y sentir la propia satisfacción. No caigamos en el error de hacer clases vacías de contenidos y desafíos intelectuales, pues el riesgo al tedio y aburrimiento estarán omnipresentes.

Busquemos el equilibrio exacto entre la clase que ayuda y nivela los aspectos emocionales del alumno y la clase que ha de ser imán intelectual atractivo-cognitivo y estímulo real para sostener la atención, y mantener siempre activo al alumno de hoy, sobre todo en estos tiempos de clases virtuales en que evadirse por insatisfacción siempre resulta fácil.