Cartas de lectores

Robos dentro del Cementerio Patrimonial de Guayaquil

En vista de la falta de respuesta, me he dirigido por correo electrónico al inspector del cementerio, con igual indiferencia administrativa.

La delincuencia ha sido atraída a este prestigioso cementerio por las valiosas ornamentaciones y lápidas existentes. Entre los varios casos sucedidos se encuentra el de mi bisabuelo, Crnel. Belisario Torres Otoya: la placa identificatoria de sus restos, elaborada en cobre en alto relieve, ha sido impunemente robada. Presentada varios meses atrás la denuncia al gerente del cementerio, este solicita escuetamente en línea de correo electrónico interno al jefe de Operaciones que se encargue del asunto. 

Extraoficialmente este último comenta que cada familiar debe precautelar los bienes de sus seres sepultados en el Cementerio y que ellos no pueden disponer de guardias para cada sepulcro. Insensata respuesta de un arquitecto, pues ellos sí exigen a los familiares el mantenimiento y buena conservación de los mausoleos, ya que los obligan como Cementerio Patrimonial, designado el 18 de Oct. de 2003 por el Ministerio de Educación y Cultura; obviamente los gastos van por cuenta de los mismos familiares. 

En vista de la falta de respuesta, me he dirigido por correo electrónico al inspector del cementerio, con igual indiferencia administrativa. Desatender el robo parcial de un bien patrimonial -un mausoleo- resulta un atropello al respeto y memoria de los familiares sepultados en este cementerio; merecen descansar en su sepulcro con los resguardos del caso.

 

Arturo Torres Morales