Recordando a Guayaquil

Hablar de Guayaquil es recordar sus inicios en las faldas del cerro Santa Ana, sus primeros habitantes, invasiones, incendios, costumbres, leyendas, huecas , barrios, oficios; todo lo que significa una ciudad de hombres y mujeres valientes en todo momento. Su historia se divide en cuatro partes: precolombina, colonial, independentista con un corto período autónomo, y la republicana desde la formación de Ecuador en 1830.

El nombre ‘Guayaquil’ tiene su origen, según la leyenda, en los indígenas Guayas y Quil, caciques que lucharon por defender las tierras de la conquista española liderada por Benalcázar. El cacique Guayas de los huancavilcas estaba casado con Quil, entrenada en el arte de la guerra. Ambos no se rendían pero los conquistadores los tomaron prisioneros; a cambio de su libertad ofrecieron entregarles oro. Los españoles aceptaron la oferta y se dirigieron al ‘Cerrito Verde’ (cerro Santa Ana). Al llegar al sitio, Guayas pidió un puñal para mover la piedra que tapaba los tesoros, pero súbitamente atravesó el corazón de Quil y luego él se clavó en el pecho el arma. Antes de morir expresó: ‘Al río lo mancharon con la sangre de mis hermanos; me llevo a Quil para que me acompañe a la tierra del Sol’. Desde sus inicios ha soportado hechos de sufrimiento y saqueos que con el tiempo superó con la unión de todos sus habitantes; porque así es Guayaquil, ’Cuna de Libertad’. Guayaquileños: somos una ciudad que no desmaya por nada, vendrán días mejores. Celebremos en todo momento con trabajo, estudio, ayuda, solidaridad, progreso. ¡Que viva Guayaquil en su fiesta!

Juan González Freire