Rambos criollos

Lo que se olvidó de decirnos el presidente es que: primero, mañana no vamos a encontrar una Glock 9 mm a la venta en la tienda de nuestro barrio

Ante el mensaje de un presidente que con rostro cansado, gorra de las fuerzas especiales y con imágenes del ECU-911 de fondo, en cadena nacional, anunció como panacea que liberará el porte y tenencia de armas de uso civil para defensa personal; caben las siguientes puntualizaciones.

Primero, no debemos olvidar que esta es una medida desesperada de un mandatario a días de que se materialice la votación de una Asamblea, también desprestigiada, que lo podría mandar a su casa. Segundo, al menos tuvo la decencia de decir que la tenencia y porte se otorgará siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos, los cuales fueron flexibilizados vía decreto. Tercero, el permiso de tener o portar un arma no es permiso para disparar, ni mucho menos para matar.

Nadie puede negar que existe un incremento de la violencia, o más bien que actualmente estas manifestaciones se han vuelto tan evidentes que los medios de comunicación masiva encuentran en las mismas un gran producto para poder crear grandes titulares. Lo que, en cambio, es muy difícil es que el ciudadano promedio entienda la diferencia entre manifestaciones y percepciones; las primeras son objetivas, las segundas subjetivas.

Entonces, lo que a un mandatario se le exige es que mejore la vida de los ciudadanos objetivamente, o al menos no la empeore. Y parte de ello es que se le brinde seguridad (y aunque parezca mentira, tener seguridad no es sólo ‘sentirse seguro’), y para ello deberían existir planes de política criminal.

Lamentablemente, lo que no se ve no da votos; y si algo no da votos, simplemente los políticos no lo hacen, porque si no estuvieran haciendo algo útil con sus vidas y ya hubieran dejado de ser políticos.

Por esto, el presidente de nuestra nación, en lugar de buscar una solución a largo plazo (de esas que no dan votos), nos dijo en pocas palabras “Mátense entre todos, pero siéntanse seguros”.

Lo que se olvidó de decirnos el presidente es que: primero, mañana no vamos a encontrar una Glock 9 mm a la venta en la tienda de nuestro barrio; segundo, en nuestro país hasta un carné de discapacidad se entrega al que tiene cómo pagarlo; tercero, cuando con tu flamante nueva pistola mates a un ladronzuelo porque pensaste que era sicario, ten preparada tu billetera, ya que en los economatos de la cárcel (que generalmente son atendidos por sicarios) la comida también la venden con sobreprecio.

Francisco Ramírez Parrales