El pueblo debe respaldar a la Policía Nacional

El Gobierno debe actuar con firmeza y más que todo depurando la cúpula policial, en donde el embajador de EE. UU. dice que existen malos elementos

Estamos viviendo en un país de maravillas. Un policía enfrenta a tres delincuentes que estaban asaltando a un menor de edad y sale en su defensa (utilizando el arma que le dio el Estado) encarando a la muerte. Les dispara, asesina a dos y la justicia en tiempo récord lo sentencia a tres años de cárcel. Tiene que abonar diez mil dólares a los familiares de los delincuentes. Cuando estos matan a un ciudadano, más bien los defienden y jamás han abonado dinero a los que mataron. En Milagro tenemos un héroe que enfrentó a dos delincuentes que querían asaltar a un ciudadano que había sacado dinero. El policía les grita: “soy policía, dejen sus armas”. En lugar de botarlas al suelo, le disparan. Usa su arma y los hiere. Hay que felicitar que el pueblo de inmediato coge a los ladrones para que no se fuguen y abrazan y felicitan al gendarme. La Asamblea debe aprobar ya una ley en respaldo al policía cuando utiliza su arma en defensa de la colectividad y también dando su vida. El concejo cantonal, el jefe político, las fuerzas vivas deben premiar al policía dándole una vivienda con todo lo necesario para que viva con su familia. El Gobierno debe actuar con firmeza y más que todo depurando la cúpula policial, en donde el embajador de EE. UU. dice que existen malos elementos. Quien da la cara al pueblo es la tropa, a la que se debe respaldar en todo sentido. 

Gualberto Arias Bonilla