Febres-Cordero marcó nuestra historia

  Cartas de lectores

Febres-Cordero marcó nuestra historia

Algunos electores indecisos en cuestión de pocos días decidieron su voto.

Lourdes Luque, columnista de Expreso, publicó el 24 de julio un editorial titulado Febres-Cordero, en el cual formula un importante juicio histórico acerca de la personalidad y lo que significó en nuestro devenir republicano la gestión gubernamental del Ing. León Febres-Cordero Ribadeneyra (10 de agosto de 1984 a 10 de agosto de 1988), debiendo destacarse que desde el 9 de Julio de 1925 en que acontece la Revolución Juliana, hasta el 2006, fue el único mandatario guayaquileño que logró culminar el periodo de gobierno para el que fuera electo por voto popular. También se hace mención de un hecho destacado: el debate del 29 de abril de 1984 entre los entonces candidatos a la Presidencia: Ing. León Febres-Cordero (Frente de Reconstrucción Nacional) y Dr. Rodrigo Borja (Izquierda Democrática), a solo siete días del balotaje del 6 de mayo. Inédito fue el debate: se inició a las 20h17 y culminó a las 22h29. Nunca antes en la historia ecuatoriana desde 1979 en que inicia la actual etapa democrática, se había dado un evento de tal naturaleza y magnitud, al punto de dirimir el triunfo a favor del candidato que se llevó el protagonismo (LFC). Algunos electores indecisos en cuestión de pocos días decidieron su voto.

Culminado su periodo gubernamental, en el que afrontó situaciones difíciles que pusieron en riesgo su propia integridad, se propuso asumir un nuevo reto: la Alcaldía de Guayaquil, habiendo ejercido esta dignidad por mandato del pueblo que le diera su apoyo irrestricto en la urnas por dos ocasiones: desde el 10 de agosto de 1992 al 10 de agosto de 1996, y desde el 10 de agosto de 1996 al 10 de agosto del 2000. Su gestión municipal marcó un antes y un después en la historia de Guayaquil: la rescató del caos, anarquía y destrucción en que la dejaron sumida pésimas y corruptas administraciones municipales, iniciando el proceso de transformación que hoy evidencia.

Dr. Alberto Lucero Avilés