La falsa bondad y el juicio a los demás: una reflexión tras la Semana Santa
Una reflexión sobre la tendencia a juzgar a los demás, la falsa idea de superioridad moral y la necesidad de practicar el perdón, la humildad y la compasión

Un gesto de apoyo y reconciliación simboliza la importancia de la compasión y el perdón frente al juicio hacia los demás.
¡Se requiebra mi alma ante tanta pena! Ver a la gente que sufre y condena. A otros les inventa acciones fallidas, defectos y errores, la mar de mentiras.
Pero se glorían de ser ‘gente buena’, aunque enferma su alma blasfema del resto. La amargura que llevan enraizada hace que siempre vivan despechados; pobreza de espíritu, nobleza negada, por eso viven repudiados.
Internacional
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Reconocer errores y abrir paso al arrepentimiento
¡Tamaña mentira que teje la mente equivocada! Debemos reconocer que todos tenemos defectos y somos proclives a cometer faltas, pero el derecho al arrepentimiento está latente y nos da la oportunidad de repararlas.
A veces, la inconsciencia nos hace creer que somos lo máximo y no hacemos lo mínimo para cambiar; nos sentimos superiores, orgullo que algún día nos hará llorar al palpar la soledad.
El peligro de señalar siempre a los demás
Algunos viven señalando a ‘los otros’, repitiendo frases trilladas: ¡No le hago mal a nadie! No he robado ni he matado, ¿por eso no tengo pecado?
Y el mal proceder y la crítica despiadada son un caldo de cultivo que lacera el honor cual marejada.
No nos echemos flores; de eso se encargan los demás si lo merecemos por dignidad. La maldad muchas veces se disfraza con una sonrisa, pero en el fondo está agazapada.
Mirar a los ojos para defender la verdad
No nos dejemos engañar. Miremos a los ojos al interlocutor y así podremos desarmarlo; si pretendía hacernos mal, nuestra mirada llamará a la verdad.
Casi siempre ‘los otros’ llevan en su interior dolor y ausencia, que los hace actuar con desamor. Tengamos compasión, perdonemos sus errores y pidamos al Creador que su pena se convierta en amor.
‘Nosotros’ debemos unirnos con los otros para no tener el corazón roto.
Terminamos la Semana Santa. Dios nos pide piedad: no crucificar a los demás con maldad, sino honrar la vida y actuar con bondad. Saber que todos somos pecadores, pero seguir los preceptos divinos.
No miremos los errores de los demás con la lupa de nuestros defectos; no somos una jauría, somos hermanos y debemos vivir unidos con alegría.
¡Ser buenos, como el pan del día!
Myrna Jurado de Cobo