Exigimos elemental respeto a la voluntad popular

  Cartas de lectores

Exigimos elemental respeto a la voluntad popular

La primera vuelta de las elecciones presidenciales y de asambleístas del 7 de febrero fue la demostración más feaciente de que los ecuatorianos apreciamos por encima de todo, la libertad, la democracia y la justicia social. Por esta razón debemos estar altamente satisfechos pero convencidos de continuar enriqueciendo estos valores alcanzados, cuidándolos de sus detractores conocidos. Las amenazas que aún se ciernen sobre el país han sido señaladas suficientemente. Los ciudadanos las tienen identificadas y con su voto manifestaron su decisión de combatirlas. Son ellas fundamentalmente la corrupción y los propósitos de sometimiento y regreso al poder del socialismo del siglo XXI.

Para mí y para todos los ecuatorianos, lo ocurrido en el CNE al retardar la entrega de los resultados definitivos de las elecciones presidenciales es una falta de respeto a la voluntad del soberano, que siempre debió evitarse, en especial habiendo un empate técnico entre dos candidatos para el pase a la segunda vuelta.

Es importante observar cómo los que se sienten triunfadores de pasar a segunda vuelta se han visto obligados a llevar una verdadera y constante lucha con el propósito de evitar que se alteren los resultados, mediante artimañas impropias de los tiempos que vivimos, supuestamente caracterizados por una madurez democrática, si bien imperfecta, pero madurez al fin, cuya elemental manifestación debería consistir en el irrestricto respeto a la voluntad del pueblo expresada en las urnas. Si se llegara a dar cualquier alteración de los resultados, constituiría sin duda un importante y aleve ataque a la democracia y al pueblo, que libre y consecuente, con sus necesidades, se pronunció masivamente por un saludable cambio de rumbo, por la vida misma del Estado de derecho. Una distorsión de su plena vigencia constituye en realidad un paso hacia atrás en la historia y nos acerca peligrosamente a la anarquía y a la decadencia. ¡Ojalá Dios nos libre de una grave explosión de descontento social!

Ec. Mario Vargas Ochoa