Cartas de lectores

¿Por qué escribo sobre la historia de las empresas?

El resto del tiempo callan. Si se comparara el número de libros publicados de historia política de Ecuador con el de la historia empresarial se tendría una relación de 100 a uno.

La sociedad en países como Ecuador tiene preferencia por la lectura política, diplomática, social y deportiva. Son los temas de conversación en cualquier evento. Muy poco se escribe o comenta de la actividad empresarial. Las cámaras de la producción o gremios empresariales no han tenido la política de difundir sostenidamente la labor que hacen sus afiliados, informando a los ecuatorianos lo que significa iniciar actividades económicas y contribuir al desarrollo económico del país. Ellos no se han dado cuenta de que la ausencia de difusión ha dado la oportunidad a los intelectuales y escritores socialistas, de envenenar al pueblo describiendo al sector privado como explotador del trabajador.

La falta de defensa ha llevado a la mayoría de los ecuatorianos a tener una imagen muy pobre de los empresarios. Las cámaras no han salido a defenderse y con su silencio dan la impresión de que es verdad lo que se publica. Cuando ellas hacen noticia es cuando hay un proyecto de ley que perjudica a la actividad privada. El resto del tiempo callan. Si se comparara el número de libros publicados de historia política de Ecuador con el de la historia empresarial se tendría una relación de 100 a uno. Se necesitó de una extranjera, Lois Crawford, para escribir la historia del negocio del banano. Sobre la historia del cacao, los libros que circulan contienen ataques a los grandes productores y exportadores, en lugar de destacar que gracias a ellos Ecuador ingresó a la modernidad. Hoy se exportan alrededor de 1.000 millones de dólares anuales de cacao y no conozco que haya algo escrito respecto al resurgimiento desde los ochenta, habiendo estado condenado a desaparecer como el café. Sobre la actividad camaronera no he leído su historia; igual puede afirmarse acerca del resto de sectores productivos.

La falta de divulgación del trabajo de los empresarios, de cómo empiezan, de los problemas que tienen para salir adelante, etc., hacen creer al pueblo que los empresarios son los “mismos de siempre”. La realidad es que cada decenio surgen nuevos grupos económicos que comenzaron con muy poco capital.