Cartas de lectores

La diplomacia frente a una ‘cuarta guerra mundial’

Ahora el asesino quiere vender la vacuna y el ataúd para que sus deudos los compren a costos elevados.

La participación de la diplomacia mundial desde la terminación de las dos guerras con armas, que vienen desde 1914 hasta 1945 (Primera y Segunda guerras mundiales) reconoce que la humanidad ha venido soportando los embates de la competencia mundial entre países líderes del desarrollo con su tecnología, posición financiera y económica. 

Esto con el fin de prevenir el hambre, la desnutrición e insalubridad obligando a seguir produciendo, consumiendo e intercambiando. Y tratando de morigerar los problemas de cada uno de los 198 países existentes en el mundo. Los más conflictivos procuran mantener las buenas relaciones, para que sus ciudadanos traten de vivir de manera pacífica. A costa de los sacrificados países pobres y desfavorecidos.

Pandemias de laboratorio han minado la vida del hombre y gran parte de los pueblos son democráticos. Cada día ganan más adeptos que ya no pueden poblar el mundo, especialmente en Asia, África, India y hoy se incorpora América. 

En ciernes la tercera guerra mundial sin utilizar armamento bélico alguno, solo resultados de pipetas y probetas originadas por el hombre y teledirigidos, ha diezmado en gran cantidad a la humanidad por la ruindad de los sistemas económicos y financieros orientales versus los occidentales, que perdieron la batalla con gran cantidad de muertes. Ahora el asesino quiere vender la vacuna y el ataúd para que sus deudos los compren a costos elevados.

Más aún si se observa una reducción de la producción agrícola y se contrae la producción de alimentos, donde inclusive los costos de los servicios básicos son superiores a estos alimentos. Por lo tanto, hay que trabajar la tierra generando alimentos para satisfacer especialmente nuestra demanda interna, establecer buenas relaciones de vecindad, respetar sus tendencias políticas y religiosas, no endeudarse en cosas suntuarias y no producir armas químicas, nucleares e inventos que diezman la humanidad.

José Arrobo Reyes