Del Estado de derecho al Estado del miedo: el retroceso que preocupa en Ecuador
Una reflexión crítica sobre el uso del miedo, la militarización y la erosión de valores democráticos en el Ecuador contemporáneo

El Palacio de Carondelet acoge a los presidentes de la República.
El insólito retroceso que construye este régimen se ubica en una edad primitiva del neolítico, hace más de 4.000 años, cuando surge la dupla nefasta para la humanidad: armas y comercio, herramientas de expansión, conquista, estructuras sociales (ricos y pobres), fronteras; y, quizá la desviación más relevante, el poder (fuerza armada y terror) para controlar sistemas políticos, económicos y sociales.
Política
El rol ciudadano en el caos de lo autoritario en Ecuador: riesgos y escenarios
Richard Josue Jimenez Mora
Militarización y prácticas de terror
Por razones obvias, debo referirme a nuestra realidad: sin pudor ni escrúpulo, el régimen de facto recurre a prácticas de terror para inmovilizar a la sociedad. Pruebas: se moviliza al ejército para amedrentar, humillar y eliminar comuneros (3) Otavalo 2025.
El hecho más atroz del año ‘exitoso’: un pelotón arresta, humilla y agrede físicamente, abandonando a cuatro niños indefensos que aparecieron incinerados, Las Malvinas 2025.
Se arresta ciudadanos, se los humilla y se vulneran sus derechos constitucionales al tratarlos como reos sin sentencia (Guayaquil 2025). Este golpe ilegal y grotesco envía un mensaje claro: no hay contemplaciones, ni con élites.
Poder sin ética ni preparación
Se moviliza a las FF.AA. para bombardear una finca de campesinos, arrestarlos y torturarlos “por si acaso”.
Anulación de la moral y la ética, racismo al descalificar a indígenas, desprecio al idioma y a opositores, a quienes se persigue y anula.
Sus actos evidencian falta de preparación para gobernar, aunque es inútil esperar que lo reconozca.
El silencio social y la memoria histórica
El silencio es casi absoluto. No es lo mismo tener veinte años hoy que en los sesenta; entonces se luchaba en calles y plazas por la dignidad, libertad, independencia y justicia social, enfrentando arrestos y pérdidas, pero con orgullo de ser ‘sobrevivientes del Plan Cóndor’.
Sin embargo, no perdamos la fe. La fe es esperanza, confianza en las propias capacidades, reconocer lo humano en armonía con la naturaleza y comprometido con una cultura de paz.
Salomón Poveda Llerena