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Diario Expreso Ecuador

 

Ni centralismo ni federalismo

Ante estas disyuntivas, una instalada por muchos años, poco o nada alterará la perspectiva o ilusión de cambio.

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En regímenes federales regidos por la misma constitución como suprema de todo el ordenamiento jurídico, los habitantes están sometidos al ordenamiento jurídico central del Estado y gobierno del poder federal. Sus instituciones se autoadministran con relativa independencia. Cada estado tiene una constitución que deberá moverse dentro del marco jurídico permitido por la constitución federal. Las competencias se fijan dentro de cada estado, autonomías y jerarquías. Un gigantesco presupuesto de estado federal tendrá que ser repartido entre parlamentarios, asesores , estructuras administrativas, funcionamiento y mantenimiento de un senado federal y congresos locales, más aún manteniendo un congreso nacional. Sus gobernantes elegidos por fanatismo popular podrían controlar estados débiles y llevar a la feudalización del país. Aspiramos a la descentralización política y simplificación de trámites; lamentablemente en Ecuador no se garantiza que se simplificará la burocracia ni se eliminará la corrupción. Más bien se trasladarán de un modelo a otro. En un régimen centralista la forma de gobierno se caracteriza por un poder central que asume todo los poderes del Estado; con una constitución presidencialista, absorbente, fácil acceso a la corrupción y un sistema burocrático que coincidirá con el federalismo; las regiones territoriales pierden autonomía sin tener decisiones para megaobras de interés nacional. Una ruina latente que subsiste por años; los ciudadanos se acostumbraron a vivir con ese ”conformismo”. Ante estas disyuntivas, una instalada por muchos años, poco o nada alterará la perspectiva o ilusión de cambio.

Dr. Pedro Rizzo Pastor

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