Cartas: Las nuevas autoridades deben mostrar compromiso con la acción y la ética

Y una justicia pronta, honesta y cumplida es cada vez más urgente

¿Hemos dejado de creer en nuestras capacidades? ¿Estamos obnubilados y creemos ver ineptos y corruptos por todas partes? Inertes admiramos lo que sucede en otras latitudes y ejemplarizamos a países que en algún momento superamos, hoy convertidos en referentes de ciudadanos y políticos. Urgen cambios que requieren tiempo, deliberación, desprendimiento y acción, lo que obliga a las nuevas autoridades a mostrar compromiso con la acción y la ética para retomar la credibilidad perdida en la política y los políticos. Urge una visión de desarrollo integral con acciones de progreso en lo moral, educativo-cultural, económico, social, político y ambiental. En moral requerimos una clase política honesta, limpia y comprometida; que los ciudadanos que han perdido valores retomen comportamientos de alto valor ético. La educación pública tiene que mejorar sustancialmente desde preescolar hasta la universidad. No pueden desligarse la educación y la alta inversión del Estado de las necesidades de una sociedad global y cambiante. La economía requiere responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas, en inversiones oportunas que reactiven el empleo y crecimiento constante, y en la disminución de la desigualdad que se acrecienta cada vez más. Lo social requiere mayor inversión que permita una sociedad con equilibrio de oportunidades y servicios; igual en el sistema de salud y abastecimiento de medicinas, y en acceso al deporte. La lucha contra la pobreza va más allá de un salario mínimo. El combate a la delincuencia y crimen organizado requiere sensible atención. En política urgen cambios en el sistema electoral para que exista una mejor opción en la selección de asambleístas. El cumplimiento del Ejecutivo de sus promesas, objetivos y acciones es imperativo. Y una justicia pronta, honesta y cumplida es cada vez más urgente. El medioambiente debe ser parte integral de una propuesta seria de desarrollo, pero no puede seguir permeado de un objetivo perverso de imposibilitar el desarrollo; una fórmula ágil y equilibrada es imperativa.

Mario Vargas Ochoa