Cartas de lectores: Efecto DK
Si no estamos atentos a estos hechos, las consecuencias pueden ser graves para nuestro país
Aún en una época donde la información fluye con gran velocidad y cualquiera puede acceder a múltiples fuentes de conocimiento, es cada vez más común encontrar opiniones firmes y categóricas sin una base sólida. A esto responde el sesgo cognitivo identificado por los psicólogos David Dunning y Justin Kruger: el Efecto DK, que describe cómo quienes poseen escaso conocimiento tienden a sobreestimarse, mientras que los más competentes suelen ser más prudentes en sus juicios. No se trata solo de ignorancia, sino de una ignorancia que no se reconoce a sí misma, y ahí radica su mayor peligro: quien duda aprende, pero quien cree saberlo todo no escucha. En un contexto donde la opinión se viraliza más rápido que la evidencia, el DK encuentra un entorno ideal en redes sociales que premian la seguridad sobre la rigurosidad.
El experimento de 1999 que dio origen a esta teoría evaluó a personas en lógica, gramática y humor, y luego les pidió estimar su desempeño. Los peores resultados se sobreestimaron, mientras que los más competentes tendieron a subestimarse.
En el ámbito político, el DK adquiere especial relevancia: en democracia, aunque cada voto vale lo mismo, no todos se basan en el mismo nivel de información. Esto puede influir en decisiones colectivas, ya que algunos ciudadanos votan con seguridad pese a una comprensión limitada.
No cuestionan ni profundizan, convirtiéndose en blanco de discursos simples y emocionales. Surgen liderazgos que no buscan explicar, sino persuadir, reduciendo el debate a consignas y decisiones impulsivas.
La advertencia es clara: las sociedades no colapsan solo por sus líderes, sino por la acumulación de decisiones mal informadas de sus ciudadanos.
El Efecto DK no solo distorsiona la percepción individual, sino que facilita la manipulación masiva. El verdadero peligro no es la falta de conocimiento, sino la proliferación de certezas equivocadas que pueden definir el destino de un país sin cuestionamiento.
Si no estamos atentos a estos hechos, las consecuencias pueden ser graves para nuestro país, como ya ocurrió en la llamada “’Década ganada’.
Francesco Aycart C.