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Vicente Taiano: "Algunas veces me pasé la luz roja"

EXPRESIONES compartió una tarde con el personaje de la semana, el político, abogado y actual gerente de la ATM.

Vicente Taiano
A sus 40 años asegura que vive la mejor etapa de su vida.Christian Vinueza

Se lo conoce en el campo de la política nacional desde que en 2006 fue elegido como diputado alterno por la provincia del Guayas. Posteriormente fue secretario del Congreso y en los últimos años destacó como concejal y asambleísta. Proveniente de una familia de abogados, hoy invitamos al actual gerente de la Autoridad de Tránsito Municipal de Guayaquil a que responda El Cuestionario.

Llama la atención que todos en su familia se llaman Vicente. ¿Por qué?

Creo que le faltó creatividad a mi papá (risas).

Asumo que los confunden.

Mucho. De hecho, con mi hermano Vicente Andrés, quien hoy es ministro de Bienestar Social, los insultos y las críticas se cruzan a veces.

Saltó a la palestra cuando ocupó la curul de Gloria Gallardo.

Fue en 2007, han pasado algunos años. Una linda experiencia. Hablamos del último Congreso, que luego pasó a llamarse Asamblea y muchas cosas cambiaron al país. Recuerdo que no me posesioné con la gente de los manteles, lo hice tres o cuatro meses después, por varias cosas, entre esas por respeto a Gloria.

Y desde ahí su vida política no ha parado.

Así es, ha tenido sus altos y bajos, momentos de elección popular, cargos administrativos; lo pude hacer con el abogado Nebot y ahora me encuentro en la ATM. 

¿Cuál ha sido el cargo más desafiante hasta aquí?

El que tengo ahora, la responsabilidad de transformar la movilidad nacional. No solo hablamos del carro, es un tema de bicicleta, peatón, aerovía, seguridad vial. Innovar es un bonito desafío.

Vicente Taiano
Dice ser muy rígido con el orden pero sin llegar a extremos. Agencia (ag-extra)Christian Vinueza

¿Cuántas veces se ha pasado la luz roja?

Fueron algunas (risas)... en el pasado.

¿Su mayor contravención?

Esa, o hace mucho tiempo andar sin cinturón de seguridad. Adquirí conciencia de que eso no se puede repetir. Es básico para cuidar tu vida. Guayaquil y el mundo cambiaron mucho en ese sentido. Nos hemos tecnificado en temas de tránsito también y en los pequeños detalles.

¿A qué cosas usted le pone luz roja?

A la mentira y a la deslealtad. 

¿Y la luz verde?

A la alegría, a la libertad, a la reinvención. Todos los días hay que hacerlo.

¿Y un ‘estate quieto’ para quién o qué?

A la corrupción. Hay cosas en la vida que no son tolerables. En la función publica, el tema de la corrupción no puede ser concebido, no puede ser permitido.

¿Qué otras cosas no deja pasar?

A título personal, la mentira y la deslealtad son difíciles de asimilar y manejar.

¿Lo han traicionado?

Claro que sí.

¿Ha perdonado?

Me costó, pero hay que hacerlo. A los 40 años manejo memejor las cosas y veo la vida de otra manera. Vivo mi mejor etapa (sonríe).

¿Qué carga en la mochila de la vida?

Esperanza, optimismo, que este reto que he asumido lo podamos llevar junto a todos los guayaquileños. No es cosa fácil cambiar la movilidad de una ciudad.

Sé que es algo que le quita el sueño, a tal punto que solo duerme tres horas diarias.

Últimamente sí, ¿quién te dijo? Ese dato me preocupa (sorprendido). A veces son cuatro o cinco, de a poco estoy llegando a un equilibrio. Estoy comiendo mejor y hago ejercicio.

También sé que ha bajado cerca de 40 libras de peso. De talle 36 pasó a 32.

Eso es lo chévere, te sientes motivado; pero no solo porque te ves mejor físicamente, sino que te sientes más activo.

Es cierto que tiene debilidad por el encebollado de Cordero.

Absolutamente. Tú has hablado con alguien (risas). Esos son datos muy cercanos.

Como buen eléctrico (emelecista), ¿qué lo enchufa en esta vida?

Anímicamente, mis dos sobrinas: Isabel y Victoria.

Es un hombre de extremos, se va de la salsa a la balada. ¿Qué canción de Alejandro Sanz le calza?

Me vas a causar un problema, pero creo que sería Lo ves, tiene un momento en mi vida.

¿Es verdad que le tiene miedo a la oscuridad?

(Risas) Tú hablaste con alguno de mis amigos, pero de esos perversos. Se puede decir que un poco.

¿Por eso duerme con la luz encendida?

No podré dormir esta noche (risas).

¿De quién se enamoró viendo 100 días para enamorarnos?

Chuta, te voy a responder con algo que mi mamá me decía: un caballero de las mujeres no habla.

Le pregunto por alguna actriz de la serie.

Ah, me fui por otro lado. Pues de Lorena, la decoradora (Daniela Botero). Quién no se enamoraría de ella.

¿Está trabajando para hacer historia?

Sí, estoy trabajando para eso y para bien.

¿Dejará huellas?

En la vida hay que dejar un legado y si este es bueno, muchas personas lo seguirán. En la vida y en la política hay que abrir caminos.

María Paula Romo me dijo un día que en la vida hay que dejar huellas en vez de cicatrices.

Absolutamente, las cicatrices duelen y recuerdan. Las huellas tienen una estela distinta.

“Estoy madurando ese libro de mi vida, pero creo que a partir de ahora escribo los mejores capítulos. Ese título queda pendiente”
“En la pandemia aprendí a cocinar. Las costillas que preparo son de las mejores de Guayaquil”.