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Netflix | Fargo: una magistral serie de héroes y asquerosos villanos

"Fargo es, sin lugar a dudas, una verdadera obra de arte contemporáneo", asegura nuestro crítico de series Gabriel Helguero. Aquí, sus razones de peso

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El actor escocés Ewan McGregor es parte de la tercera temporada de Fargo. Interpreta a dos hermanos, Emmit y Ray Stussy.Netflix

Ya no recuerdo cuánto tiempo estuvo Fargo en mi lista de Netflix antes de que, por fin, me decidiera a verla. Pudiera decir acaso que desde que fue un estreno, allá por el 2014. Hace aproximadamente dos semanas, y ante la ausencia de algún estreno entre mis opciones, vi la viñeta de aquella inconfundible tipografía manuscrita roja. Quisiera decir que decidí “darle una oportunidad” pero eso sería egocéntrico y, para ser justos, creo que es todo lo contrario: Fargo es, sin lugar a dudas, una verdadera obra de arte contemporáneo.

La homónima serie está, cómo no, basada en la película que en 1996 dirigieran los hermanos Coen y que ganara un Oscar al Mejor Guion Original. En esta ocasión no repiten en la dirección: fungen ambos como productores.

Quien está a la cabeza y aparece como creador es Noah Hawley quien ha sabido capturar toda la esencia del universo creado por Ethan y Joel Coen en un formato más largo que se toma su tiempo en desarrollar, una a una, las historias independientes que nos presentan en las, hasta ahora, tres temporadas disponibles. Si bien es cierto son, como lo he apuntado, “independientes”, las tres temporadas se conectan muy sutilmente. Dándonos así una sensación de que se trata de un gran relato concatenado y coherente.

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¿DE QUÉ VA FARGO?

Si tuviera que describir la trama de Fargo, diría que trata sobre el bien, el mal, y la eterna lucha entre ambos. Tenemos héroes de esos con los que empatizamos con inusitada facilidad ya que se parecen a nosotros. Y sí, también tenemos villanos: despiadados, amorales y, literalmente, asquerosos. El hilo conductor de cada temporada es la eclosión de un conflicto en el que interactúan héroes y villanos de la forma más primigenia posible: los villanos quieren salirse con la suya, los héroes buscan a toda costa impedírselo. 

Como en todo desarrollo argumental de este tipo, a lo largo de la serie pareciera que los villanos conseguirán su cometido y buscan, a toda costa, ir tapando sus fechorías con nuevos problemas, generando ese efecto de bola de nieve que, llegado el momento, es imposible de detener. Todos queremos que ganen los buenos. Aquí el disfrute está, como en la vida, en admirar los detalles que se nos presentan en el camino.

Aquí, el tráiler de la primera temporada: 

Al ver cada episodio de Fargo sentía, sin ánimo de exagerar, que estaba admirando una obra de arte. Y es que la obsesión en el cuidado de cada detalle de producción, dirección, guión, fotografía y actuación brilla, se nota y sobresale. Fargo nos entrega historias sencillas, sí, pero contadas magistralmente y con ritmo plausible. Cada detalle aporta a la construcción de la historia y de los complejos personajes que nos presentan. Existen roles principales, pero me asombra cómo logran que aquellos roles secundarios nos interesen y no sean un relleno más en la pantalla. Al contrario, sus diálogos nos revelan minúsculos pero importantísimos detalles que nos permiten interiorizar en el desarrollo de estas hilarantes historias. 

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La banda sonora de Fargo nos conduce con cadencia a cada sensación y sentimiento que los personajes viven en la pantalla. Se nos presenta en un hermosa consonancia con el diseño de producción y la fotografía. En Fargo es un deleite el manejo de cámaras y su inteligentísimo trayecto. La cámara se mueve poco, pero cuando lo hace es solo para aportar a la historia y lo hace de manera tan magistral que, a veces, sentía que era un personaje más.

Fargo es un universo en donde se tejen las más alocadas historias sobre buenos y malos, héroes y villanos. Es despiadada y a veces violenta en pantalla, pero se matiza con un humor negro que se agradece porque aparece en el momento adecuado e inteligente. Pocas veces me sucede que, mientras me acerco al final de una serie o temporada, me inunda una nostalgia (o tristeza) porque algo bueno y que disfruto se acaba. 

Luego me entero y me inundo de alegría: Fargo regresará con una cuarta temporada (el tráiler es el de arriba). Tendremos buena TV, al menos, durante una temporada más. Esperemos que también ancle en Netflix.