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Diario Expreso Ecuador

Rescate del río Guayas

Con la renuncia de Marcela Aguiñaga: ¿está en riesgo la mancomunidad por el rescate del río Guayas?

La alianza entre prefecturas fue inscrita ante el Consejo de Competencias; tras las renuncias de Marcela Aguiñaga y Carlos Serrano, hay dudas sobre su vigencia

La mancomunidad articula decisiones sobre agua, suelo y desarrollo entre provincias conectadas a la cuenca del Guayas.

La mancomunidad articula decisiones sobre agua, suelo y desarrollo entre provincias conectadas a la cuenca del Guayas.FREDDY RODRÍGUEZ

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Lo que debes saber

  • La mancomunidad para el rescate de la cuenca del río Guayas ya fue formalizada y cuenta con financiamiento, pero su continuidad queda en duda tras la salida de su principal impulsora, Marcela Aguiñaga.
  • Expertos advierten que, sin liderazgo político sostenido, el proyecto podría frenarse y quedar en el papel pese a su importancia ambiental y territorial.
  • La Prefectura del Guayas liderará la mancomunidad como entidad pre-
    sidenta durante un periodo de cuatro años, dentro del esquema de
    coordinación interprovincial.

Las renuncias de Marcela Aguiñaga y Carlos Serrano a la Prefectura del Guayas ponen en duda la vigencia de la mancomunidad para el rescate del río Guayas, la alianza entre siete consejos provinciales de zonas de influencia de esa cuenca hídrica.

El pasado 13 de abril, la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, anunció que la mancomunidad por el rescate de la cuenca del río Guayas fue inscrita formalmente ante el Consejo Nacional de Competencias, bajo el número MANC-072-2026-CNC.

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La mancomunidad, como ha venido publicando EXPRESO, reúne a varios gobiernos provinciales con el objetivo de analizar las problemáticas que afectan a este sistema hídrico y proponer acciones para su manejo y conservación.

La iniciativa —impulsada desde la Prefectura y demandada por años por urbanistas y ciudadanos que no querían ver al río solo como “un adorno contemplativo”— busca coordinar respuestas frente a desafíos ambientales compartidos.

Este espacio de articulación incluye a provincias que forman parte del entramado de ríos y microcuencas que alimentan al Guayas: Bolívar, Cañar, Chimborazo, Cotopaxi, Los Ríos y Manabí.

La mancomunidad por el río Guayas "trasciende a las autoridades de turno", según Marcela Aguiñaga

Sin embargo, las renuncias de la prefecta Marcela Aguiñaga y del viceprefecto Carlos Serrano, sumadas a la proximidad de las elecciones seccionales, ponen en duda la continuidad y la capacidad de ejecución de la mancomunidad.

Frente a ese escenario, la prefecta sostuvo que se trata de “una iniciativa interprovincial que trasciende a las autoridades de turno”, con vida jurídica propia.

“Se ha trabajado con responsabilidad para dejar la documentación organizada y en regla, garantizando una transición ordenada y la continuidad de este esfuerzo histórico”, explicó a EXPRESO.

Aguiñaga recordó que en enero el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) otorgó una cooperación técnica no reembolsable de 450.000 dólares.

Aunque ahora se haya logrado establecer una hoja de ruta, lo que realmente importa es que exista continuidad, algo que en la práctica suele ser difícil de garantizar en los cambios de administración.Lorenzo Guevara, urbanista

“Hoy contamos con recursos concretos para avanzar en el Plan Maestro, tener estudios y definir el camino a seguir en la realidad territorial. La cooperación técnica nos da una línea base, una hoja de ruta”, señaló.

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Además, indicó que la Prefectura creó una Unidad Ejecutora con estructura propia y lineamientos técnicos “para asegurar transparencia y cumplimiento”, y subrayó que la mancomunidad tendrá una vigencia de 20 años.

Marcela Aguiñaga, prefecta del Guayas, y Diana Mejía, representante de la CAF en Ecuador, durante la firma de un acuerdo de cooperación en enero del 2026.

Marcela Aguiñaga, prefecta del Guayas, y Diana Mejía, representante de la CAF en Ecuador, durante la firma de un acuerdo de cooperación en enero del 2026.Cortesía de la Prefectura del Guayas

Mancomunidad por el río Guayas: ¿cuáles son los riesgos que enfrenta?

Sin embargo, pese a esa hoja de ruta que parece estar definida, hay riesgos. Para el urbanista Lorenzo Guevera, especialista en planificación territorial, por ejemplos, estos vacíos institucionales sí representan un peligro.

“Si la razón por la que la prefecta se va responde a temas personales, ella está en todo su derecho de irse. El problema está en que también se va el viceprefecto, entonces el proyecto o lo que exista de él sí corre el riesgo de desvanecerse. Y es que en estos temas lo que pesa es la voluntad política... Ya los guayaquileños y la provincia en sí hemos sido testigo de todos los retrasos que tuvo, por citar un caso, el dragado y, a la final, el resultado no fue el esperado", señaló.

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Y siguió: "Si ahora se logró crear una hoja de ruta, lo que resta esperar es la que se cristalice esa continuidad. Aunque seamos sinceros: para los políticos esa palabra —continuidad— no existe ni es aplicable. ¿Por qué? Por egos, posiblemente para no reconocer que un proyecto continuó y es el esfuerzo de dos administraciones".

Y no es un riesgo teórico. El planificador urbano y territorial Pablo González advierte que la mancomunidad entra en su fase más vulnerable justo cuando pierde a su principal articuladora política.

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A su criterio, la inscripción formal no garantiza ejecución y, sin liderazgo sostenido, lo más probable es una ralentización que diluya el impulso inicial, como ha ocurrido antes con proyectos que se quedan en el papel.

Sin continuidad política y técnica, la mancomunidad del río Guayas corre el riesgo de quedarse en un acuerdo bien intencionado, pero sin capacidad real de transformar el territorio.Pablo González, urbanista

González explica que se trata de un esquema interprovincial complejo, donde siete territorios deben coordinar decisiones sobre agua, suelo y desarrollo.

Sin una figura que ordene la mesa, explica, cada provincia tenderá a enfocarse en sus propias urgencias, debilitando la lógica de cuenca.

“Esto es especialmente grave en sistemas como el del Guayas, donde lo que ocurre aguas arriba impacta directamente en las ciudades y zonas productivas aguas abajo”, señaló.

En una entrevista anterior, la prefecta Marcela Aguiñaga reconoció que el dragado es necesario, pero aclaró que no puede asumirse como la única respuesta estructural.

En una entrevista anterior, la prefecta Marcela Aguiñaga reconoció que el dragado es necesario, pero aclaró que no puede asumirse como la única respuesta estructural.FRANCISCO FLORES

A esto se suma la inestabilidad administrativa: cambios de equipos, revisión de compromisos y posibles pausas que pueden incluso comprometer la asistencia técnica de la CAF.

El mayor peligro, advierte, es que la mancomunidad termine siendo un acuerdo formal sin impacto territorial, perdiendo una oportunidad clave para ordenar el crecimiento urbano, reducir riesgos climáticos y coordinar infraestructura a escala regional.

En ese cruce entre debilidad política y urgencia ambiental es donde se juega el futuro del proyecto.

Desde el enfoque técnico, además, hay límites claros. Para Jacinto Rivero, experto en hidráulica y exintegrante de la Comisión de Estudios para el desarrollo de la cuenca baja del Río Guayas (Cedege), la mancomunidad solo tendrá impacto real si logra mantenerse al margen de los vaivenes políticos.

“Creo que la mancomunidad, cualquiera que sea su estructura, debe ser una especie de política de Estado por parte de los participantes. Cualquier prefecto que llegue tiene que llevarla adelante, tiene que seguir esa línea de conducta”, sostuvo.

La mancomunidad, cualquiera que sea su estructura, debe consolidarse como una política de Estado entre las provincias participantes, de manera que no dependa de quién esté al frente de cada administración.Jacinto Rivero, experto en Hidráulica

Desde su perspectiva, este espacio es vital para ordenar el manejo del recurso hídrico. “Tiene como finalidad y va a ser tremendamente útil para tener un buen control, aprovechamiento y manejo de los recursos de la cuenca del Guayas”, explicó.

Pero enfatizó que su mayor valor está en la conservación: “Ese creo que es el tema más importante, porque en la medida en que cuidemos la cuenca, también protegemos al río”.

Rivero advierte, además, que uno de los errores más comunes es mezclar esta agenda con el dragado. “El dragado es una cuestión totalmente independiente de lo que es la conservación de la cuenca”, remarcó.

Según explicó, las acciones aguas arriba pueden reducir la sedimentación en el largo plazo, pero no tienen relación directa con intervenciones en el cauce. Recordó que estos procesos son parte de la dinámica natural de los estuarios.

Aun así, no descartó que el dragado tenga un uso específico. “Puede ser complementario, siempre y cuando se utilice para rellenar zonas deprimidas en la parte baja de la cuenca”, señaló, aunque insistió en que no es una solución estructural.

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