El ‘outsider’
El triunfo de un outsider en Colombia, Abelardo De la Espriella, refleja el voto antisistema y el peso del electorado emocional.

El avance de De la Espriella expone la desconexión entre encuestas y comportamiento real del votante.
Los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia, como es usual en nuestros países, estuvieron divorciados de los números estimados en las encuestas. Si bien ya se especulaba semanas atrás que el ‘outsider’ abogado barranquillero de ultraderecha De la Espriella pasaría a segunda vuelta junto al candidato del Pacto Histórico de Izquierdas, nadie lo ubicaba primero.
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Populismo de derecha capitaliza el voto de castigo
Desde la mirada de la ciencia política lo que ocurrió en el país vecino tiene un nombre preciso: la irrupción populista exitosa.
De la Espriella aprovecha aquello que se define como populismo de derecha, que basa su identidad y discurso en contra de las élites tradicionales, como el uribismo y, en contra de la izquierda, capitalizando el voto de castigo que no se siente representado por ninguno de estos bloques históricos.
Encuestas fallan ante el voto emocional antisistema
Este resultado también confirma el voto antisistema de la región, que migra donde encuentra el recipiente más visible. Las encuestas fallaron porque al parecer los seguidores del ‘outsider’ no responden a encuestas, sino que simplemente votan en masa y cuando lo hacen dan la gran sorpresa electoral.
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Para la izquierda el resultado es amargo, pues llegó unida, bajo el Pacto Histórico en Colombia, con la articulación de clases sociales, movimientos, organizaciones estudiantiles y sindicales, entre otros aglutinados monolíticamente bajo un mismo paraguas.
Por otro lado, la derecha tradicional llegó dividida en donde el ‘outsider’ logró movilizar el voto emocional que los modelos racionales no capturan.
La gran derrotada en las urnas fue la candidata del uribismo institucional, quien creyó que la marca Uribe seguía siendo suficiente, olvidando que el electorado es infiel, y de allí el abismal desplome de la candidata.
Las elecciones en Colombia nos dejan un claro mensaje,: que en la política moderna ya no se gana solo con organización, sino con entender la economía emocional del votante: su hartazgo, su miedo, su desconfianza en las instituciones, y el hambre. El ‘outsider’ lo entendió, ahora la segunda vuelta dirá si ese causal emocional le alcanza para ganar.