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Diario Expreso Ecuador

inicio de clases en la costa

Un regreso a clases en la Costa marcado por inseguridad y cambios en la conducta estudiantil

Las aulas enfrentan un escenario más complejo que en años anteriores; docentes describen un entorno marcado por violencia, distracción y problemas de conducta

En colegios de Guayaquil desde hace varios años utilizan sistemas de monitoreo en sus áreas.

En colegios de Guayaquil desde hace varios años utilizan sistemas de monitoreo en sus áreas.JOFFRE FLORES

Edison Andrés García Yépez

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Lo que debes saber

  • El regreso a clases en la Costa en este 2026 arranca en medio de inseguridad, extorsiones y miedo en las aulas.
  • Docentes advierten que, además de la violencia, el uso intensivo del celular y redes sociales está agravando problemas de conducta, ansiedad y aprendizaje en estudiantes.
  • Piden al Ministerio de Educación mejores planes para preservar la integridad de docentes.

El inicio de un nuevo año lectivo en la Costa en este 2026 ya no solo implica el regreso a las aulas, la compra de útiles o la planificación académica. Hoy, los docentes enfrentan un escenario más complejo, marcado por el avance de la violencia en varios sectores y su impacto directo en la comunidad educativa.

La inseguridad, que antes parecía ajena al entorno escolar, ahora condiciona rutinas, genera temor y obliga a replantear la forma en que se enseña y se convive dentro y fuera de las instituciones.

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Pero no es el único problema. Los docentes suman desafíos que nacen en el entorno digital. El acceso cada vez más temprano a redes sociales, videojuegos en línea y el uso intensivo del celular expone a niños y adolescentes a riesgos que también llegan al aula: distracción, conflictos, problemas de conducta e incluso situaciones de acoso.

En medio de estas tensiones, docentes de entidades académicas en la Costa hablan a EXPRESO sobre los desafíos en este nuevo año escolar.

Inicio de clases en la Costa: Profesores denuncian amenazas

Dos profesores, quienes pidieron no ser identificados por seguridad, señalaron que las condiciones aún no son las adecuadas para volver a dar clases, aunque, por su profesionalismo, siguen acudiendo.

Es el caso de Adriana, docente de una escuela en la cooperativa San Francisco. “Ya me han recibido delincuentes en moto, hace tres semanas, preguntando a dónde voy, que debo pagar porque no hay clases, y me recriminan qué voy a hacer en la escuela si están en vacaciones”.

Fernando, profesor en una zona del noroeste, ve con preocupación las actitudes que empiezan a tomar niños y jóvenes que asisten a la escuela en la que labora.

“El año pasado fui testigo, con horror, de un juego macabro que realizaron algunos niños, de 10 años incluso. Ellos dicen que son la mafia, que tienen que hacer ‘vueltas’, qué armas quieren usar o a quiénes van a matar. Como docente, mi deber también es rescatarlos de ese ambiente en el que están creciendo”, expuso.

Él sigue pidiendo protección a la Policía y que el Ministerio de Educación pueda intervenir con programas integrales en entidades educativas en zonas conflictivas de Guayaquil.

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UNE denuncia daños en infraestructura de escuelas y colegios en la Costa

Pero hay otros inconvenientes. Andrés Quishpe, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE), señaló que la cartera de Estado está pidiendo a los docentes que realicen mingas en las instituciones antes del inicio de clases.

“El problema no es la minga; es que con eso se busca esconder la pésima realidad de la infraestructura de varios planteles educativos, donde incluso ya no existen conserjes, bibliotecarios, secretarias suficientes ni guardias de seguridad”, expuso.

El dirigente gremial también indicó que “de las aproximadamente 7.414 instituciones fiscales del régimen Costa-Galápagos, 6.587 requieren algún tipo de reparación”.

La UNE señaló que los salarios de los docentes en instituciones fiscales permanecen congelados desde hace 14 años y que, al menos, 40 mil profesores trabajan bajo contratos o nombramientos provisionales.

Se busca esconder la pésima realidad de la infraestructura de varios planteles educativos, donde incluso ya no existen conserjes, bibliotecarios, secretarias suficientes ni guardias de seguridad.Andrés Quishpe, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE).

Inicio de clases en la Costa: Desafío de los docentes en las aulas

Estas condiciones, finalmente, influyen en la formación de la niñez y la adolescencia.

Jorge Balseca, vicerrector de la Unidad Educativa Ecomundo, advirtió que los desafíos actuales para los docentes deben leerse desde varias dimensiones: seguridad y bienestar, tecnología y educación y ejes pedagógicos, enmarcadas en la necesidad de disminuir las brechas de desigualdad.

“La inseguridad es un tema bastante preocupante”, dijo de forma tajante, especialmente en zonas golpeadas por la violencia. Frente a ello, plantea la necesidad de reforzar medidas tanto a nivel institucional como estatal, desde “cámaras de seguridad, presencia policial y aplicaciones móviles” para reportar incidentes.

Pero señaló que la seguridad no solo se mide por agentes externos, sino también por el autocuidado y el bienestar mental de estudiantes y docentes, un aspecto que, según indicó, resulta determinante en el ambiente educativo.

Para la psicóloga Jemmy Cano, directora del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) del colegio El Libertador, la realidad en Guayaquil y otras zonas de Guayas impacta directamente en el desarrollo emocional, conductual y académico de los estudiantes.

“El reto ya no se limita únicamente a garantizar aprendizajes curriculares; hoy también debemos convertirnos en un espacio protector, capaz de detectar señales de alerta, contener emocionalmente y generar entornos seguros”, expresó.

Cano contó que, en la actualidad, hay niños y jóvenes que llegan al aula —en diversas zonas— con altos niveles de ansiedad, dificultades de autorregulación, problemas de atención o conductas agresivas. Y puso sobre la mesa otra problemática.

“Son reflejo de lo que viven fuera de ella. Casi siempre estas realidades son producto del uso prolongado del celular y la exposición temprana a contenidos inadecuados en redes sociales, que afectan la capacidad de concentración, el sueño, la convivencia y la construcción de identidad”, explicó.

Balseca coincidió en este punto con la psicóloga y agregó que el rol de la familia es clave para cada niño y adolescente. “Lo que se hace en el colegio no sirve de nada si no se refuerza en el hogar”, manifestó.

Hoy también debemos convertirnos en un espacio protector, capaz de detectar señales de alerta, contener emocionalmente y generar entornos seguros.Jemmy Cano, directora del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) del colegio El Libertador.

Cano sugirió fortalecer estrategias de educación socioemocional, alfabetización digital, prevención de riesgos psicosociales y trabajar articuladamente con las familias.

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