Guayaquil

Cynthia Navarrete: la guayaquileña que ayuda a conseguir becas de estudios en el exterior como obra social

Personaje de la semana: Cynthia nació en el suburbio de Guayaquil. Es profesora de español en Dubai y guía a jóvenes a cumplir sus sueños

Cynthia Navarrete
Cynthia Navarrete, guayaquileña de 34 años quien reside en Dubai donde imparte clases de español.Cortesía

Crecer en un ambiente como el de la 26 y la D, sector del suburbio de Guayaquil, en el seno de una familia pobre, equivale a tener pocas posibilidades de cumplir todos tus sueños más ambiciosos, como estudiar una maestría en Europa y hacer turismo en más de 20 países. Peor, si el plan es llegar a la meta antes de los 30 años de edad. Sin embargo, siempre hay alguien que rompe los cristales de los límites.

Fue en el suburbio donde nació, hace 34 años, Cynthia Navarrete, una joven guayaquileña de ojos grandes y vivaces, de voz dulce y sonrisa que casi nunca desaparece. Ella tomó un bate y acabó con las barreras culturales, económicas y sociales que la acondicionaban a una sola ruta. Una, que no pretendía seguir. Pues aunque su padre trabajaba en un mercado local y nunca terminó la primaria; y su madre era una empleada doméstica de una casa en Samborondón, ella decidió que quería otra suerte.

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Con un entusiasmo que traspasa la pantalla del computador y que contagia, Cynthia le cuenta a EXPRESO, desde Estados Unidos donde esta por vacaciones, que como una niña de familia con recursos limitados, fue a la escuela fiscal y al colegio público de su sector. Pero pese a que conocía muy bien la condición económica de su hogar, no se limitó a soñar, pues volaba con la imaginación. Ahora es maestra de español en un colegio de Dubái, ciudad de Emiratos Árabes Unidos, donde reside con su esposo norteamericano.

Ella ha vivido en Estados Unidos y Europa; y ha recorrido, por turismo, 26 países.

¿Cómo lo logró? Se preparó profesionalmente en el exterior y todos sus estudios los hizo sin pagar ni un solo centavo.

Cynthia es la fundadora del proyecto virtual EduYolo, por sus siglas en inglés, (Educational Youth Opportunities for Life Options), que en español significa Oportunidades Educativas Juveniles para Opciones de Vida.

El proyecto, narra la guayaquileña, tomó forma en marzo pasado en medio de la pandemia del COVID-19, a través de las redes sociales. Funciona en Instagram, Facebook y YouTube. Es así como esta chica hace del Internet el puente para llegar a los jóvenes soñadores latinoamericanos, que buscan una oportunidad de estudio, voluntariado o pasantías en el exterior.

“Es un proyecto virtual educativo donde empodero a los jóvenes para buscar oportunidades, conectarse con los mejores programas de becas del mundo y de pasantías. Tenemos reuniones gratuitas por Zoom donde los guío en el proceso de aplicación paso a paso y también doy talleres, por ejemplo, de cómo escribir un ensayo ganador de beca”, explica.

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A diario, en las redes de EduYolo, Cynthia publica tips para ganar programas, notificaciones de donde aplicar y cada domingo en Instagram entrevista a un motivador y que sea un ejemplo y que de más herramientas. “El programa se llama 'Vuela Alto', pero no para que el mundo los vea, sino para que ellos vean el mundo”, destaca.

Con este programa, al que se conectan a los talleres, al menos 50 jóvenes de diferentes países como México, Guatemala, Colombia, Perú, Ecuador, entre otras naciones latinas, Cynthia ya ha ayudado a cumplir el sueño de al menos cinco personas. Y antes de marzo y de crear las plataformas, y en sus visitas a Ecuador, ayudó a muchos más, sin contar la influencia indirecta que ha hecho.

“Varias personas me escribían y me preguntaban que cómo había logrado obtener becas y yo les explicaba paso a paso. Luego me di cuenta de que hay muchos jóvenes interesados y que las becas estaban allí, que hay muchas oportunidades que no se conocen, entonces decidí crear EduYolo, para llegar a un público más amplio”, explica.

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En el confinamiento durante la pandemia, Cynthia notó la intensa interacción de los jóvenes en Internet y vio la oportunidad perfecta para ejecutar su plan. “Ahora dos personas se han sumado y colaboran conmigo en este proyecto, queremos más adelante crear un página web”, adelanta.

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Las ganas de ayudar a realizar sueños, dice Cynthia, nace del deseo de agradecerle al mundo y a las distintas organizaciones por haberle dado la oportunidad de estudiar gratis, un año de posgrado y un semestre de inglés en Estados Unidos; una maestría en Desarrollo Comunitario en Australia; trabajar por dos años en Albania como profesora de inglés, donde además conoció al amor de su vida y visitar mágicos lugares como Filipinas, Laos, Camboya, Tailandia, Egipto, Turquía...

A Dubái llegó con su esposo en busca de nuevas oportunidades y nuevos aires. A las dos semanas de arribar, las ofertas de trabajo, de diferentes escuelas y colegios, tocaron su puerta a tal punto que pudo negociar su salario. Ella da español y él matemáticas en una escuela norteamericana de ese país de Oriente Medio.

“Cuando recién llegamos a Dubái, tengo que ser sincera, no me gustaba, abría la ventana de la casa y solo veía arena, desierto, el clima estaba a 50 grados centígrados, pero me adapté rápido y esa ciudad me brinda oportunidades. Luego hice una nueva maestría, ahora en educación, y ya voy para mi tercer año en este país”, cuenta con una sonrisa.

Pero, ¿cómo llegó a obtener las becas y recorrer el mundo? Todo empezó en la adolescencia, cuando Cynthia notó que el ambiente del suburbio no le gustaba. “A los 12 años le dije a mi mamá que me cambiara de colegio, que quería algo diferente, le pedí de favor que me ayudara. Ella haciendo un esfuerzo pudo cambiarme cuando ya iba al tercer año. Entonces pasé a un colegio salesiano situado del centro de Guayaquil”, recuerda.

La nueva institución educativa, quedaba cerca de la Fundación Leonidas Ortega. En el último año de colegio, Cynthia se enteró de que esta fundación daba becas de estudios universitarios a cambio de voluntariados, y llevó todos los requisitos y cuatros amigas suyas. 

“Todas teníamos buenas notas y pasamos el examen y nos dieron la beca para la Universidad Espíritu Santo (UEES), que queda en Samborondón, pero como uno de los requisitos era tener un promedio mínimo de 85 sobre 100, sino te quitaban la beca y tenías que pagar el dinero, mis amigas no aceptaron, pero yo me arriesgué”, cuenta.

Le dieron la beca y mientras estudiaba, impartía clases a niños y jóvenes en barrios populares de Guayaquil y de áreas rurales.

Así aprendió a convivir con dos realidades opuestas. Tomaba dos buses desde el suburbio para llegar a una de las universidades más costosas del país, a estudiar marketing y negocios internacionales. Y como no tuvo computadora sino hasta un año antes de graduarse, era bastante conocida en todos los cybers de su barrio.

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“Pasé todos lo niveles de inglés en la universidad, pero los extendí más por voluntad propia, porque sabía que ese era un camino a la puerta para salir de ese circulo de pobreza”, recuerda.

El nuevo idioma le abrió otra ventana para una búsqueda más amplia de becas en el extranjero. Luego se enteró de un intercambio cultural de cuatro meses y aplicó. Se fue a Estados Unidos a los 20 años y trabajó en un resort, limpiando habitaciones por 8 horas al día. Así mejoró su inglés.

Cuando el programa terminó y regresó a Guayaquil, invirtió el dinero trabajado para vender mercadería como ropa y zapatos y ayudarse con sus estudios. Luego aplicó para una beca de un año, en el exterior, que ofertaba la UEES y consiguió un cupo para ir a Pensilvania, Estados Unidos. Allí estudió un año, vio clases de economía, finanzas e inglés.

Regresó a la urbe porteña, se graduó de la UEES y se quedó tres años en Ecuador, trabajando para una empresa como asistente. Mientras laboraba buscaba becas de maestrías en el extranjero a diario. Aplicó en embajadas y varios programas. “Buscando becas me di cuenta que había muchas oportunidades que la gente no conoce. Aplicaba y me negaron muchas  hasta que una el gobierno de Australia me preseleccionó en una. Eramos 1.500 latinos para 60 becas que ofrecía”, detalla. Viajó a Bogotá-Colombia para la entrevista y luego le notificaron la selección para estudiar por dos años en ese país de Oceanía.

Buscando becas me di cuenta que había muchas oportunidades que la gente no conoce. Aplicaba y me negaron muchas hasta que una el gobierno de Australia me preseleccionó en una.

Después de culminar sus estudios en Australia, regresó una vez más a Guayaquil cuando ya tenía 30 años. Meses después fue como turista a Albania. Este último país le gustó mucho que hasta buscó trabajo y lo encontró. Se quedó dos años en él como profesora de inglés y luego junto a su esposo migró a Dubái.

“La educación fue mi llave para combatir la pobreza y conocer el mundo. En este proceso me he dado cuenta que las personas creen que estas oportunidades de becas son solo para un grupo de personas, como las super inteligentes, o las que ya han viajado antes o las que tienen dinero, pero lo cierto es que hay oportunidades para todos y yo quiero mostrárselas”, concluye.

Cynthia además tiene una cuenta de Instagram donde muestra cada lugar del mundo que recorre, durante sus vacaciones, e incentiva a los jóvenes a salir de su zona de confort y lanzarse a la aventura de conocer otras naciones.