Kelvin Jaime Santos
Kelvin Jaime Santos improvisó una mesa fuera de su casa para vender legumbres, después que la CTE le quitó el carro donde repartía víveres a domicilio.Cortesía

Coronavirus: “Salí a repartir legumbres cuando la norma lo establecía e igual me quitaron el carro"

En la Defensoría del Pueblo se ha puesto 725 alertas de situaciones que vulneran el derecho al trabajo

En tiempos de la pandemia del coronavirus no es suficiente ponerse en el zapato del prójimo, es necesario ponerse en su piel y es necesario ponerse en su hambre, es lo que exige la solidaridad. Es lo que piden los ciudadanos que están siendo multados por buscar ganarse unos dólares para llevar comida a su casa. Se estima que unas 100.000 personas se han quedado sin trabajo durante la emergencia sanitaria en Ecuador, a ello se deben sumar quienes están en casa sin sueldo mientras dure la cuarentena. Todo este grupo de seres humanos se ingenian la forma de llevar comida a su casa, y en su intento ven vulnerado su derecho al trabajo.

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Es por esto que desde que empezó la emergencia sanitaria hasta el miércoles 13 de mayo de 2020, la Defesoría del Pueblo identifica 725 alertas de casos que vulneran el derecho al trabajo. Dentro de este punto se identifican 12 situaciones recurrentes:

1.- Terminación de relaciones laborales.

2.- Inadecuadas condiciones de seguridad y salud de trabajadores/as del sector salud.

3.- No pago de remuneraciones.

4.- Otro relacionado con trabajo.

5.- Inadecuadas condiciones de seguridad y salud en el trabajo de trabajares/as en general.

6.- Quejas o denuncias de trabajadores/as autónomos/as o informales por impedimento en el ejercicio de actividades laborales debido a la emergencia sanitaria por COVID-19.

7.- Reducción de remuneración.

8.- Suspensión de jornadas laborales con cargo a vacaciones.

9.- No pago de liquidaciones de haberes al/a trabajador/a.

10.- Hostigamiento o acoso laboral por denuncias de irregularidades en el trabajo.

11.- No acceso a teletrabajo.

La situación económica cada vez es más difícil para la ciudadanía. Kelvin Jaime Santos relata a EXPRESO que a él lo mandaron a casa sin sueldo, hasta que el comercio pueda nuevamente atender a los clientes en las tiendas. “La solución que vi para poder llevar comida para mis dos hijos menores de edad y para mi esposa fue apoyarme con un vecino para vender legumbres a domicilio”.

Kelvin cuenta que salió un miércoles, día que correspondía a la placa del carro y hasta sacó un salvoconducto. “Pero como no soy muy listo en llenar estos documentos, cometí un error. De eso se valió la Comisión de Tránsito de Ecuador (CTE) para quitarnos el carro. De nada sirvió explicarles que habíamos salido a repartir 17 entregas de legumbres y ya estábamos de regreso”.

El desespero de Kelvin es que ahora deberá ganarse $ 200 para pagar la multa que le impuso la autoridad de tránsito de la CTE. Él ha recorrido a la Defensoría del Pueblo para que lo asesore para no tener que pagar esa sanción.

Pero la vulneración de los derechos va más allá, Kelvin tuvo que caminar desde por la Feria Ganadera en Durán para intentar llegar a su casa hasta el sur de Guayaquil. Indica que cerca del puente de Durán alguien lo ayudó y lo llevó hasta 7 Lagos, que es donde vive.

Este es solo un ejemplo de la vulneración de los derechos al trabajo que se está dando durante la cuarentena del COVID-19 en Ecuador.

En total hasta el miércoles 6 de mayo de 2020, la Defesoría del Pueblo a identificado 6.300 alertas de vulneraciones a los derechos humanos, en Ecuador, durante la cuarentena.

La vicedefensora del Pueblo, Zaida Rovira, destaca que la institución está muy atenta para defender los derechos humanos; por lo tanto anima a los ciudadanos a escribir a zrovira@dpe.gob.ec para relatar sus casos, la institución se compromete a darles asesoría de cómo hacer respetar sus derechos humanos.

Alexandra Ocles

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Se sabe de empresas que han obligado a sus colaboradores a que firmen licencias laborales para irse a casa sin sueldo, hasta que termine la cuarentena. La ciudadanía espera que las autoridades encuentren el equilibrio para a la vez que se cuida de la salud del pueblo, también aseguren su derecho al trabajo.

Aunque para el especialista Frank Núñez, con estudio en antropología, la pandemía también está sacando los malos sentimientos y acciones de las personas. “Tanta falta de planificación, tanta improvisación, tanto privilegio inmerecido y tanta impunidad solo indica que esta peste está funcionando como un espejo, que nos muestra la podredumbre y descomposición de nuestra sociedad”, opina. Agrega que frente a ello las autoridades que velan por los derechos humanos deben trabajar arduamente, para no permitir más vulneraciones.