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Richard Carapaz, más que una locomotora, el corazón de Carchi

El ciclista ecuatoriano volvió a su tierra con lo que llamó “el logro más importante” de su carrera: el oro Olímpico. Caravana, música y carros alegóricos al rey de la ruta

Richard Carapaz Juegos Olímpicos
Carapaz desde lo alto de un bus descapotable con todos los suyos, encabezó la caravana.Maribel Rojas / Expreso

No se había visto una concentración así de personas desde marzo de 2020, cuando en Ecuador empezó la cuarentena por el coronavirus. Es que la gente del cantón Tulcán, provincia del Carchi, por un momento se olvidó de la COVID-19, y no era para menos. Nadie quería perderse la llegada del campeón olímpico Richard Carapaz.

El nombre de Richie estaba en la boca de todos. Desde que se conoció que el deportista iba a retornar desde Europa a su tierra natal en la comunidad de la Playa Alta, parroquia El Carmelo, ubicada a unos 40 kilómetros de Tulcán, estos últimos días era el tema central. Por eso, se organizó una caravana de carros alegóricos para recibirlo como se merecía.

La Locomotora del Carchi es un orgullo para esta localidad fronteriza con Colombia. Eso quedó claro el sábado, cuando de a poco, los 5,4 kilómetros de recorrido se tiñeron de amarillo, azul y rojo, colores que Carapaz defendió en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La gente estuvo expectante del momento en que el campeón pasó sobre un bus descapotado y adornado con flores, donde también se acopló la bicicleta dorada de Pinarello F, diseñada exclusivamente para Richie, luego de ganar el oro en Tokio.

Junto a Richie siempre estuvo su esposa, Tania Rosero, además de sus padres, Antonio Carapaz; su madre, Anita Montenegro, y sus hermanas. Todos custodiados por policías motorizados.

Las autoridades organizaron el evento para evitar aglomeraciones. Sin embargo y pese al control, la alegría y las ganas de verlo se desbordaron y sobrepasaron las expectativas en la tarde soleada que cubrió a Tulcán. Las aceras y las calles que se hicieron peatonales se llenaron de niños, jóvenes y adultos de todas las edades que aguardaron y observaron la caravana, cuya temática eran los triunfos logrados por el pedalista de élite.

Uno de los carros fue la de la Prefectura del Carchi de la cual se escuchaba música nacional. Tenía una pancarta que decía “Bienvenido Richard al Carchi, campeón olímpico”. Se hizo alusión a la participación que Carapaz hizo en el Giro de Italia 2019. Resaltaba el gran trofeo dorado ganado por Carapaz hace dos años. A los lados iban dos niños manejando bicicletas, así como un puñado de deportistas del equipo “Coraje Carchense” que son parte de la nueva generación.

  • Richard Caparaz Juegos Olímpicos
    Carapaz posó con sus padres con la misma ilusión de un niño.Cortesía
  • Richard Caparaz Juegos Olímpicos
    En el paso de la caravana la gente hizo estaciones alegóricas ed la vida de Carapaz.Maribel Rojas / Expreso

Por su parte, el carro que de la parroquia El Carmelo, con su representación, recordaron los primeros pasos de Carapaz. La gente pudo apreciar la primera bicicleta que actualmente también cuelga sobre el techo de la casa de los padres de Richie que se ha convertido en lugar obligado de visita para los turistas. Esa que no tiene llantas y tampoco fue un impedimento para poder sobresalir. La historia que la engloba es como de cuento: un día, cuando Carapaz tenía cinco años encontró esa bicicleta del camión de chatarra que su padre manejaba en esa época. Años más tarde, su talento era descubierto por Juan Carlos Rosero, quien trabajaba como entrenador en la provincia de Sucumbíos.

Al finalizar la caravana, Richie dio una rueda de prensa. Allí dijo que su objetivo de vida siempre fue estar en unos Olímpicos. Calificó este año como especial porque ha triunfado de manera espectacular. “Hemos podido traer este gran reconocimiento. Lo digo de un modo especial porque no es por la medalla, sino es el reconocimiento que tiene al esfuerzo, al sacrificio. La distinción más alta que un deportista puede obtener en su vida deportiva. No sé si vuelva a participar porque son cada cuatro años y espero poder estar allí en una próxima vez”, precisó.