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Diario Expreso Ecuador

Ahorramos tiempo con inteligencia artificial, pero olvidamos vivirlo

La inteligencia artificial nos ayuda a ganar tiempo, pero seguimos llenándolo de tareas y olvidamos dedicarlo a quienes realmente importan

La inteligencia artificial permite ahorrar horas de trabajo, pero no puede decidir a quién ni a qué dedicamos el tiempo que ganamos.

La inteligencia artificial permite ahorrar horas de trabajo, pero no puede decidir a quién ni a qué dedicamos el tiempo que ganamos.Imagen generada con IA

Giannella Espinoza

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La inteligencia artificial ayuda a ahorrar tiempo al automatizar tareas, resumir documentos y agilizar procesos que antes tomaban horas. Sin embargo, ese tiempo suele terminar ocupado por más correos, reuniones y obligaciones. El verdadero desafío no es hacer cada vez más cosas en menos tiempo, sino decidir de forma consciente a quién y a qué queremos dedicar las horas que conseguimos ganar.

No sé si es la edad, la luna, Mercurio o si estos días me han dejado más sensible de lo normal, pero llevo pensando mucho en el tiempo.

Quizás tenga que ver con las noticias que se han ido acumulando. Un día llueve cuando nadie lo esperaba. Otro hablamos de terremotos y de la posibilidad de que llegue el fenómeno de El Niño. Hay gente perdiendo su trabajo, pacientes esperando medicinas y, de pronto, alguien sale de vacaciones con su esposa y ninguno de los dos regresa a casa a abrazar a sus hijos.

Son historias distintas, pero a mí me dejan la misma sensación: hacemos planes para mañana con una seguridad que la vida nunca nos prometió. Y mientras pienso en eso, también me doy cuenta de las contradicciones.

La tecnología nos ahorra tiempo, pero volvemos a llenarlo

Nunca habíamos tenido tantas herramientas diseñadas para ahorrarnos tiempo. El celular resolvió cosas que antes requerían desplazarnos. Los electrodomésticos hacen tareas por nosotros. TikTok comprimió historias en segundos. Y ahora la inteligencia artificial resume documentos enormes, busca información, ordena ideas, automatiza cadenas de procesos y hace en segundos tareas que antes podían tomarme horas.

Yo lo celebro. Cada vez que la IA me ahorra media hora siento que gané algo. El problema es que no sé dónde termina esa media hora.

Probablemente en otro correo. Otra reunión. Otro mensaje. Otra tarea que aproveché para adelantar porque, como tenía tiempo, podía hacer “una cosita más”.

Y así, mientras más tiempo consigo ahorrar, más cosas se me ocurren para llenarlo.

La IA puede ganar horas, pero no decidir cómo vivirlas

No quiero romantizar la idea de detenerlo todo. Hay que trabajar, producir, resolver problemas y cumplir responsabilidades. Pero sí quiero empezar a preguntarme para qué estoy corriendo tanto.

Porque la IA podrá ayudarme a resolver problemas en segundos, pero no puede sentarse a conversar con alguien que quiero. Puede organizarme la agenda, pero no decidir qué personas merecen un espacio en ella. Puede ayudarme a ganar una hora, pero no puede garantizarme que mañana tendré otra.

Quizás ahorrar tiempo nunca fue lo importante, sino decidir cuándo, a quién —y a qué— quería dárselo.

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