Parroquias de Samborondón
En La Puntilla atrae la ‘burbuja’ de seguridad: esto es lo que gusta a sus residentes
Un sicariato en la vía a Samborondón, un ataque armado en Isla Mocolí y robos en urbanizaciones no han mermado la sensación de protección en esta zona urbana

Residentes y especialistas destacan la cercanía de locales de diverso tipo, lo que evita que muchos crucen a otros cantones.
Lo que se sabe
- Un sicariato, un ataque armado, robos a urbanizaciones y problemas en la dotación del agua potable han ocurrido en el último año
- Cerca de 40 % del suelo de esta parroquia aún se puede urbanizar
- Dotar de infraestructura peatonal y ciclista, ampliar el transporte público y crear espacios verdes están entre los retos de La Puntilla
Un femicidio cometido el 4 de octubre de 2011 en el sector de Lomas de Urdesa motivó que Cecilia Jaramillo dejara su casa y se mudara a Samborondón.
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“Tuve que poner rejas en la casa. Ya tenía miedo cuando llegaba de noche. No me gustaba mucho Samborondón, pero me vine por la seguridad. Es más tranquilo por acá”, afirma.
Ahora reside en La Puntilla, una de las dos parroquias urbanas del cantón. A lo largo de diez kilómetros hay más de 200 ciudadelas, ‘malls’ y una veintena de plazas comerciales. Es una zona en crecimiento donde la inseguridad, las fallas en la movilidad e incluso las falencias en la dotación de agua potable no han frenado el interés por habitarla.
Hechos violentos que han marcado a La Puntilla
Hace casi un año, el 26 de noviembre anterior, la avenida Samborondón fue escenario de un sicariato en el que fue asesinado Bryan Alejandro Soria, de 32 años. En pleno día, los criminales lo interceptaron cuando conducía su vehículo.
A inicios de este 2026, la noche del 7 de enero, sicarios vestidos de policías y militares, armados con fusiles y pistolas, atacaron a los guardias e ingresaron a Isla Mocolí para asesinar a Stalin Rolando Olivero Vargas (alias el Marino), Jefferson Sanlon Olivero y Richard Josué Mina Vergara, quienes jugaban en una cancha.
Al mes siguiente, en una de las urbanizaciones que están al inicio de la vía, ingresaron delincuentes y robaron en dos viviendas. EXPRESO también ha recogido casos de robos a vehículos en los alrededores del parque Bicentenario.
Y un operativo realizado el 24 de septiembre pasado en tres provincias dejó la captura de un presunto líder y un supuesto financista de una estructura de narcotráfico con vínculos directos con el Cartel Jalisco Nueva Generación, también en Mocolí.
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'Burbuja' de seguridad y desarrollo comercial en La Puntilla
“Hay narcos que viven en todos lados, hasta en los lugares más lujosos, porque también quieren la seguridad”, admite Mónica Reynoso, quien reside desde hace más de 20 años en La Puntilla.
Pese a los eventos descritos, ella se refiere así a lo que considera lo más valioso del sector: la seguridad que se vive en las urbanizaciones en comparación con sectores urbanos de Guayaquil, Daule y Durán.
“Pagamos altas cuotas de expensas (un promedio de $450 mensuales) porque tenemos seguridad acá, tenemos guardias, las urbanizaciones son cerradas. Entonces nos sentimos seguros”, comenta Byron San Miguel, residente y experto en seguridad.
Y es que, comparado con el nivel de inseguridad que hay en cantones vecinos, la situación en Samborondón (sobre todo en La Puntilla) aún no escala a escenarios más críticos.
“Aun con los problemas que han surgido, hay que recordar que a esta zona justamente todo el mundo migró por seguridad. Todavía resulta atractivo, a pesar de estar amurallado, pero da esa sensación de seguridad, de estar seguro tras esa garita”, explica el arquitecto e historiador Javier Castillo.
Pese al tráfico y a que hay narcos en ciertas partes, resulta atractivo, por esa sensación de seguridad".
Él menciona que otro de los atractivos es el desarrollo comercial, que ofrece una gran diversidad de servicios hoy. Por ello, los residentes no necesitan ya cruzar a Guayaquil.
“Es lo que ha ocasionado este malestar en cuanto a tránsito (congestión), porque hay una sobrepoblación de comercios, pero irónicamente eso es lo que le gusta al ciudadano: que todo está a la mano”, dice.
Así lo cree Jaramillo, quien destaca que tiene cerca centros educativos, iglesias, supermercados, cine y demás establecimientos, a los que llega en carro e incluso a pie, aunque la infraestructura peatonal sea ineficiente o prácticamente nula en la avenida Samborondón.

El crecimiento se observa en las edificaciones construidas en los últimos años. Varias empresas se han instalado en La Puntilla.
“Están los cruces con paso cebra, pero aquí no se respeta. Eso sí se nota aquí. Esa parte del tránsito es la que a veces no me gusta”, reconoce.
Ángeles Pincay vive y trabaja en el sector, por lo que suele desplazarse a pie, pero advierte que el diseño de los cruces a nivel de vía y las grandes distancias entre ellos hacen casi imposible ese desplazamiento.
Hay que estar con cuidado, no tanto de la inseguridad sino de los carros, porque no es tan seguro para caminar".
Aunque en las urbanizaciones hay áreas verdes, ella recuerda que no ocurre lo mismo al exterior, en el espacio público. “Parques al aire libre o lugares de recreación familiar gratis hay muy pocos”, alega.
“Se necesitan soluciones estructurales”, menciona el residente Fernando Huamán, quien señala las ciclovías y los espacios seguros para peatones y deportistas.
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“Muchas de estas soluciones han sido anunciadas o prometidas, pero todavía no vemos que el problema haya sido resuelto de manera integral”, cuestiona.
Él recuerda que hay otras necesidades, como mejorar el alcantarillado y la dotación de agua potable, para evitar que se tenga que depender de tanqueros, como ha ocurrido en Isla Mocolí y Ciudad Celeste.
“No me cabe en la cabeza que debamos recibir agua por tanquero. En pleno siglo XXI y pagando tanto por una casa. Eso me parece horrible... Sin embargo, la seguridad sigue pesando. Que exijo mejores servicios, sí, siempre lo haré. Pero pese a todo, a la rabia por esas carencias, sigo sintiéndome más segura aquí”, asegura Raquel González, residente de Ciudad Celeste.
Pese a esos desafíos, el atractivo de La Puntilla se mantiene, según cree la corredora de bienes raíces Eliana Crespo. Para ella, “toca vivir en una especie de burbuja para tratar de no morir por una balacera”.
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Revisar la información de quienes buscan comprar o alquilar propiedades, en instituciones como la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE) y el Servicio de Rentas Internas (SRI), están entre las acciones que realizan corredores de bienes raíces.
Eliana Crespo, quien tiene 40 años en esta profesión, comenta que esa es, entre otras, la medida que aplican para ver el perfil de quién busca residir en La Puntilla.
“Hacemos una investigación de a quién se le va a alquilar, pero hay personas que a veces no les importa con tal de alquilar y ganarse una comisión, no les importa a quién le alquilan”, lamenta Crespo.
Ella asegura que lo mismo ocurre cuando hay personas interesadas en comprar propiedades. “Hay poca gente, pero sí hay casos en que no les importa a veces coger (dinero) en efectivo con tal de vender las propiedades, pero tarde o temprano eso termina mal”.
Sin embargo, ella destaca que haya urbanizaciones que exijan en su normativa la investigación a nuevos propietarios e inquilinos.
EXPRESO accedió a la normativa de seguridad de una de estas urbanizaciones, emitida en febrero del 2025, en la que se recomienda a los propietarios que, antes de firmar un contrato de arrendamiento, revisen los antecedentes penales del arrendatario y otros datos.
El propietario del inmueble es responsable de recopilar y verificar la información del arrendatario u ocupante, esto es la identidad, procedencia y antecedentes de estas personas, así como su actividad económica, referencias bancarias y comerciales y los recursos de donde provienen sus ingresos”.
Para el experto en seguridad, Byron San Miguel, estas disposiciones deben elevarse a nivel de ordenanza para todo el cantón y así garantizar que haya un control más estricto.
“Ese es el el filtro que yo siempre he dicho que falta. Los reglamentos internos tienen que ser más rígidos en las urbanizaciones para no permitir que ingresen este tipo de personas que están ligadas al narcotráfico”, afirma San Miguel.
Él destaca la iniciativa de un grupo de dirigentes de urbanizaciones que están elaborando un proyecto de ordenanza para entregar a las próximas autoridades de Samborondón.