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Diario Expreso Ecuador

Pensar antes de escribir el primer prompt: el verdadero reto en la era de la IA

La inteligencia artificial puede ayudarnos a trabajar y aprender, pero recurrir a ella para resolver cada duda amenaza con debilitar el pensamiento crítico

La inteligencia artificial puede ofrecer respuestas en segundos, pero el pensamiento crítico comienza antes de escribir el primer prompt.

La inteligencia artificial puede ofrecer respuestas en segundos, pero el pensamiento crítico comienza antes de escribir el primer prompt.Imagen generada con IA

Giannella Espinoza

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El uso constante de ChatGPT puede afectar el pensamiento crítico si reemplaza el esfuerzo de debatir, argumentar y construir ideas propias. El reto es utilizar la inteligencia artificial para ampliar el razonamiento, sin delegarle por completo nuestra capacidad de preguntar, analizar y defender una postura.

Hace unos días, un compañero me contó sobre una discusión entre unos universitarios que elaboraban un guion. Debatían con qué anécdota empezar la historia cuando uno de ellos cortó la conversación con un: “Mejor le pregunto a ChatGPT”. Otro compañero quiso hacerle una observación sobre su propuesta y la respuesta fue: “Pásame las correcciones en un prompt y se las doy a ChatGPT para que lo corrija”.

No me llamó la atención que recurrieran a la inteligencia artificial. Yo la uso todos los días. Lo que me hizo ruido fue que la conversación terminara justo cuando debía empezar: en el intercambio de ideas.

Cuando la IA deja de ser un apoyo

Siempre he defendido estas herramientas. Han cambiado mi forma de trabajar y sería absurdo negar todo lo que aportan. El problema aparece cuando dejamos de usarlas para desarrollar una idea y lo hacemos para evitar el esfuerzo de construirla. Ahí la IA deja de ser un apoyo y empieza a ocupar un espacio que no es suyo.

Un reciente reportaje de El País analiza a la primera generación de universitarios que ha convivido con ChatGPT durante toda su carrera. El 89 % de los estudiantes españoles utiliza habitualmente chatbots de IA. El dato no sorprende. Lo que sí invita a reflexionar es que muchos obtienen mejores resultados en los trabajos realizados fuera del aula, mientras que su desempeño cae cuando deben resolver tareas sin apoyo tecnológico.

Pensar también necesita entrenamiento

Pensar también se entrena. Igual que un músculo pierde fuerza cuando deja de ejercitarse, el cerebro necesita argumentar, recordar, crear, cuestionar y sostener conversaciones para desarrollar criterio. Llegar a una respuesta importa, pero también importa cómo llegamos a ella. En ese recorrido se forman el juicio, la creatividad y la capacidad de defender una idea.

La IA no reemplaza el pensamiento crítico. Pero nosotros sí podemos dejar de ejercitarlo si convertimos cada duda, cada desacuerdo o cada primera versión en un prompt. Y esa renuncia, aunque parezca pequeña, puede terminar siendo el verdadero costo de esta revolución.

La tecnología debería ayudarnos a pensar mejor, no a pensar menos. En la era IA, el valor ya no está en quien consigue una respuesta en segundos, sino en quien sigue siendo capaz de formular una buena pregunta antes de escribir el primer prompt.

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