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Cuarentena: Las lecciones que nos deja el encierro

Prestar más atención a nuestra salud, a las cosas más profundas, a nuestra familia, a nuestras pasiones... no solo cuando una pandemia nos obliga a encerrarnos en casa...

Cuarentena
Este 23 de marzo se cumple el séptimo día de aislamiento preventivo en Ecuador.canva

Estos son tiempos inciertos amigos, el Covid-19 está cambiando nuestra forma de vida, a medida de que aumentan los casos a nivel mundial.

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Sí, hemos tenido otros grandes sustos antes. Ébola, Zika, MERS, la gripe porcina, la aviar, H1N1, SARS... Sin embargo, es la primera vez en nuestro tiempo, que nuestro país se cierra por completo y miles de familias se refugian en sus casas a esperar.

Ecuador está en toque de queda y hasta ahora es una lucha social lograr que se cumpla el #quédateencasa, los síntomas están claros, las precauciones también. Las ganas de cumplir el distanciamiento; el aislamiento, la cuarentena, lamentablemente aún no.

Vemos en las noticias a cientos de adultos mayores haciendo fila para cobrar su jubilación y se me parte el corazón, ante su necesidad y su necedad. Y lo entiendo. Miles de personas viven del día a día, miles de personas no tienen cuentas bancarias, miles de personas (incluidos muchos adultos mayores) no tienen quien los cuide. 

También tenemos a los héroes de esta pandemia, héroes que no usan capas sino mascarillas, cientos de doctores, enfermeras trabajando 24/7, luchando con sus propios miedos cumpliendo el honorable juramento:

Prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad; otorgar a mis maestros el respeto y la gratitud que merecen; ejercer mi profesión dignamente y a conciencia; velar solícitamente, y ante todo, por la salud de mi paciente…

Vemos a empresas donar productos, ofrecer servicios gratuitos, artistas dando conciertos desde sus plataformas digitales, motorizados recorriendo las ciudades llevándonos cualquier cosa que necesitemos, cajeros atendiéndonos en los supermercados, tenderos, voluntarios, policías, agentes de tránsito, guardias... trabajando día y noche; vemos tanta solidaridad alrededor, pero también tanto negativismo que me llevan a la siguiente pregunta:

¿Qué podemos aprender de este histórico momento? Para responder esta pregunta comparto lo que un día el 14º Dalai Lama escribió:

LA PARADOJA DE NUESTRA ERA

14º Dalai Lama de EXPRESO

El Dalai Lama la tiene clara y leyendo por enésima vez su escrito no cabe duda que nos pide desafiar estas palabras y saborear más la vida, haciendo ajustes positivos con una buena dosis de introspección. Con esto me refiero a prestar más atención a nuestra salud, las cosas más profundas, a nuestra familia, a nuestras pasiones; no necesariamente cuando una pandemia nos ataca y estamos obligados a encerrarnos en casa.

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En este momento, nuestro ritmo de vida se ha interrumpido totalmente. Los lugares que frecuentábamos hace una semana están ahí tan cerca pero tan lejos, nuestras actividades diarias en pausa ante esta fundamental fase para evitar una mayor propagación del virus.

Hemos visto pánico en los supermercados, hordas de personas llevándose papel higiénico, alcohol y gel antibacterial, especulación en los mercados y tantas cosas más.

Ahora, tenemos mucho tiempo en nuestras manos, más de lo acostumbrado entoces nos distraemos con nuestros celulares, redes sociales, estamos en Instagram y TikTok, viendo gatos cantar, perros bailar... Pero busquemos lo positivo, el "silver lining" de esta situación y evaluemos nuestras vidas, convirtamos este tiempo con nuestra familia en algo valioso.

Cantar desde los balcones a lo mejor solo funciona en Italia pero podemos aprender algo de eso, ellos han encontrado felicidad en esos pequeños momentos, aún en la más grande crisis, ha sobresalido su resiliencia.

Aprovechemos este tiempo para informarnos correctamente sin saturarnos, cuidar a quienes comparten con nosotros la cuarentena, comunicarnos con nuestros amigos, hacer ejercicio, practicar algo nuevo. Si te abrumas llora, grita, déjalo salir, luego te sacudes y sigues adelante... Si puedes ayudar a los demás de alguna forma, hazlo, lo que para ti sea valioso.

Me despido y les dejo este conocido adagio persa:

Esto también pasará. Cuando las cosas estén mal. Recuerda: No será siempre así. Toma un día a la vez. Cuando las cosas estén bien, recuerda: No siempre será así. Disfruta cada momento.

Gam Ze Yaavor — Esto También Pasará