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Un trastorno que se encubre en la adolescencia. Shutterstock

Bipolaridad en la adolescencia

Si su hijo actúa como si la vagancia fuera su motor de vida o días después está activo y obsesionado con
un quehacer, no se lo tome a la ligera.

En la adolescencia los chicos suelen tener cambios de humor, propios del proceso hormonal que afrontan en esta etapa, pero ¿Qué sucede cuando pasan abruptamente de la alegría a la tristeza, del entusiasmo a la apatía, llegando incluso a aislarse del mundo exterior? Papás estén alertas porque estos síntomas pueden ser indicios de bipolaridad.

Un trastorno mental que está presente en el diario vivir más de lo que se imagina. Aparece alrededor de los 15 a 25 años, por lo que se puede camuflar como padecimientos o conductas asociadas a la juventud. Esta afección no distingue edad ni género. Celebridades como Selena Gómez lo sufren y sin prejuicios ha hablado de este problema en sus redes sociales, en algunas publicaciones como la revista Rolling Stones y hace poco en su documental ‘Mi mente y yo’, difundido en AppleTV. “Creo que cuando llegué a los 20, empecé a sentir que no tenía el control de lo que sentía. Pensé que el mundo sería mejor si yo no estuviera en él”, dice la cantante.

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Ese sentimiento de desasosiego, de carecer de energías es algo que está inherente en la bipolaridad o trastorno maníaco-depresivo como también se lo conoce.

De aparición abrupta

Los marcados ‘altibajos’ en el comportamiento del individuo que padece la enfermedad llaman poderosamente la atención. Después de irradiar felicidad, hacer las cosas con rapidez y energía (sin gota de cansancio) o de obsesionarse con algún quehacer (proceso que puede durar entre cuatro y siete días) pasa inmediatamente a un estado de desaliento, sin fuerzas para levantarse, con sentimientos de tristeza y fatalismo rondando su mente. (Al derroche de energía se lo denomina manía y la falta de esta es la parte depresiva), dice la doctora María Luisa Cuesta, especialista en Psiquiatría y Salud mental.

A criterio de la profesional esta enfermedad puede pasar inadvertida, y camuflarse no solo con síntomas característicos de la adolescencia, sino también con trastornos de conductas disruptivas como la hiperactividad, déficit de atención o ansiedad.

Una herencia perjudicial

Si al analizar su árbol genealógico comprueba que tiene familiares que han sufrido de este padecimiento, es necesario que busque la ayuda de un experto en salud mental. Mientras más cercano sea el pariente las probabilidades son mayores.

Manifiesta la doctora Cuesta que además del factor genético, inciden en la aparición de la enfermedad las condiciones en las que se educó. Una infancia difícil o estar expuesto a mucho estrés

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Esta enfermedad se divide en diferentes aristas.internet

Los tipos de trastorno bipolar

  • Tipo I: Se alternan episodios maníacos, depresivos y mixtos. 
  • Tipo II: Además de los episodios depresivos se suman los hipomaníacos (aumento de actividad, energía o agitación). 
  • Tipo III: La ciclotimia, en esta fase se combinan trastornos del estado de ánimo de menor intensidad.(Según estudio se la Clínica Universidad de Navarra en Pamplona, España).

¿Cómo se trata?

Los profesionales de la salud mental tratan el trastorno bipolar (incluso los casos más graves) con medicamentos estabilizadores o antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos, según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos

Padres presten atención

A criterio del psicólogo clínico Adriel Antamba recomienda que el primer paso para ayudar a los hijos es involucrarse más en sus vidas para analizar sus comportamientos, y de esta forma distinguir los lapsos depresivos de conductas ansiosas no se le dificultará.

  1. Investigar y comprender cómo se desenvuelve esta patología. Solo así tendrá más luces para reaccionar adecuadamente ante la presencia de alguna recaída.
  2. Piense bien lo que vaya a decir, no los juzgue si se encuentran en un episodio depresivo.
  3. Afrontar que se sufre de una patología no es fácil, por lo que sugerirle la idea de ir a terapia es una solución, pero sea precavido, no caiga en el error de obligarlo enseguida a tomar decisiones.
  4. Pasar tiempo de calidad es un remedio infalible. Quienes sufren de bipolaridad se les hace complejo ser sociables por sus cambios extremos de conducta, por lo que disfrutar de actividades junto a ellos les aligera relacionarse con los otros. Así también evita que se aíslen de su entorno.
  5. Mantener un acompañamiento con el psiquiatra y el psicólogo. En estos casos es recomendable tener la supervisión de ambos para el tratamiento respectivo.
  6. Las horas de sueño también influyen en la salud mental, lo recomendable es tener un horario fijo para que dormir le sea más fácil. Cerciórese de que su habitación no esté cerca de lugares donde haya presencia de ruidos y distracciones.
  7. Detecte las señales antes de que haya recaídas maníacas. Manteniendo una buen diálogo con el terapeuta para que le ayude a reconocer los cambios emocionales y de comportamiento que aparecen en las etapas de la bipolaridad.
  8. No lo exponga a situaciones de alto estrés, porque su estabilidad dependerá de los tratos que se le dan. Sea asertivo y respetuoso al comunicarse con ellos, caso contrario los ambientes tensos se convierten en detonantes para sus etapas.