La zona de confort: No disgusta, pero tampoco gusta

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La zona de confort: No disgusta, pero tampoco gusta

Seis sencillas razones para atreverse a despegar la espalda del sofá e ir por nuevas metas.

La zona de confort: No disgusta, pero tampoco gusta

Es posible que Stefani Germanotta, más conocida como Lady Gaga, sea un claro ejemplo de lo que se consigue al dejar la zona de confort, aquella que lo mantiene seguro mientras olvida que todo alrededor crece a pasos agigantados. Lady Gaga ganó un Óscar a la mejor canción, que fue el tema de la cinta ‘Nace una estrella’, en la que ella actuó. Y quizá, si no hubiese tenido el atrevimiento de soltar los conciertos para abrazar el mundo del cine no sería una de las pocas cantantes en presumir de dicho galardón.

Las personas comúnmente hablan de salir de su zona de confort como si se tratara de ir a una expedición dentro de un bosque oscuro en la mitad del crepúsculo. El problema de ese pensamiento es que se teme más de lo que se debería a intentar cosas nuevas.

“Sentirse tranquilo está bien, pero permitir la complacencia es un error grave porque evita que seamos curiosos, saber más por lo que somos, lo que era y viene”, dice la psicóloga Marián Mena, miembro del Centro de Psicoterapia Bienestar en Guayaquil.

La zona de confort es un lugar donde todas las flores ya crecieron y no lo harán más. Por eso, le damos seis razones para atreverse a abandonarla.

Tome nota

1. Desafiarse a sí mismo. Le permite alcanzar un nivel máximo de rendimiento. No puede pretender evolucionar si mantiene sus hábitos normales y estilo de vida.

2. Le ayuda a crecer como individuo y aprenderá sobre sus intereses, fortalezas y debilidades. Cada vez que logre algo de lo que no creía ser capaz, se vuelve más hábil, seguro y experto.

3. Expande su creatividad. Al intentar nuevos caminos o desafíos, se descubren otros talentos o pasatiempos, los que demandan que halle su propia creatividad para alcanzar una solución.

4. Aumenta la confianza, ya que se enfrenta a lo desconocido demostrando que logra sobrepasar los límites auto impuestos.

5. Entrena la capacidad de digerir la frustración. Con los nuevos proyectos de vida llegan las dificultades, se fortalecen las formas de manejar los desafíos y la independencia para resolverlos.

6. Desarrolla nuevas relaciones y refuerza las conexiones ya existentes. Si no está contento consigo mismo o con lo que hace, será difícil valorar las buenas cualidades de las personas que lo rodean.