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Zapatos de campana

La campaña electoral no arranca pero ya se sientes aires nostálgicos. Tal y como se han presentado los candidatos para los municipios hasta ahora, no es aventurado presagiar que la promoción política regresará a las calles, a los caminos, a los saludos, a la ‘marketeada’ suela desgastada.

Estar en todas partes, hablar con mucha gente, hacer innumerables promesas a los ciudadanos... Las caminatas volverán, en una nueva elección, a tener más peso que el contenido del proyecto político del candidato. Eso habla del mismo postulante y de sus votantes.

Ecuador necesita pasar del descafeinado al café cargado en gestión política y administración pública. No se necesita más populismo ni más ‘merchandising’ ni otra campaña a la ligera. Lo que hace falta es contenido. Las ciudades y los cantones requieren medidas que hayan sido analizadas, adaptadas, presupuestadas y calculadas en el tiempo que calcen para los problemas, desafíos y oportunidades de cada jurisdicción. Ya pasó el tiempo de la improvisación.

Guayaquil con decenas y decenas de asuntos por resolver, grandes y pequeños, como la inseguridad y los carros que se parquean en las aceras, necesitan un plan a corto, mediano y largo plazo. Los regalos a los estudiantes, los adoquines o los saludos a la bandera se quedan en la superficie de una gran urbe que está pidiendo a gritos un salto de desarrollo para ocupar el protagonismo económico y geopolítico que le corresponde en la región. Es una entre 221 cantones con necesidades y aspiraciones. Debería ser cuestión de orgullo propio y ambición no concursar a una alcaldía sin un esquema de trabajo detallado, con costos y plazos. Después, con ese respaldo de planificación, sí hay cabida para la caminata y la promoción.

Hacer las cosas al revés y empezar lavando la cara sin sanear la estructura dañada o construir nuevos espacios para crecer no es la fórmula del éxito. Pero es la que se ha escogido, elección tras elección, por una serie de candidatos ‘light’ que ponen su énfasis en dar a conocer su rostro. De ahí que haya personajes conocidos por su nombre y su cara, mas no por su capacidad, que abanderan algunas candidaturas. De ahí que sea tan difícil subir desde las bases de los movimientos sin un buen apadrinamiento.