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Wozniacki se libero de su cruz
Con este título, el primer grande para el tenis danés, Wozniacki arrebató a Halep el puesto de número uno del mundo, seis años después de perderlo y tras haberlo ostentado durante 67 semanas.

“Estoy comprobando que la tengo en mis brazos, que es verdad. He soñado con este momento tantos años, y ahora, aquí, se ha hecho por fin realidad”, dijo una muy emocionada Caroline Wozniacki, tras recibir el trofeo del Abierto de Australia.
Sus palabras tan sentidas tenían una razón: la cruz en su carrera deportiva fue ser la número uno del mundo sin haber conseguido un Grand Slam. Para ella fue un peso muy grande en 2012. Se sentía señalada, encerrada por la crítica en un casillero de jugadora con poca fortaleza anímica para superar los partidos difíciles.
Pero ayer todo eso se acabó. Volvió a la cima del mundo y con uno de los trofeos más grandes del tenis mundial.
No fue fácil. La danesa, de origen polaco, sufrió por dos horas y 49 minutos para imponerse a la rumana Simona Halep por 7-6 (2), 3-6 y 6-4.
Con este título, el primer grande para el tenis danés, Wozniacki arrebató a Halep el puesto de número uno del mundo, seis años después de perderlo y tras haberlo ostentado durante 67 semanas.
Wozniacki, quien tuvo que ser atendida en pista por un problema en la rodilla izquierda, sucede en el palmarés de este torneo a la estadounidense Serena Williams, una de sus mejores amigas en el circuito, y se lleva por su victoria un cheque por tres millones de dólares.
Inclusive, Williams lloró por el triunfo de la danesa, a quien impulsó hasta en lo personal.