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Volantes asesinos
No hay fin de semana o al término de feriado en que los medios de comunicación no vengan cargados de la cuota de muerte, sangre y dolor por accidentes en las carreteras del país. Las fotografías no pueden ser más horrorosas, al contemplar los rostros de los familiares congestionados por la pena debido a la pérdida de un ser querido. Pero los accidentes siguen sucediendo sin parar. Incluso, es una de las primeras causas de muerte en el país, sin que parezca posible poner límite.
Es desconcertante que personas inocentes mueran por causa de los conductores irresponsables. Transitar por las carreteras del país se ha vuelto tan inseguro como adentrarse en barrios con alto índice de criminalidad. Pasada la noticia y su impacto, se olvida lo sucedido hasta la siguiente semana.
Aumentar las penas por exceso de velocidad, conducir ebrio o irrespetar las señales de tránsito no parece detener la hecatombe de vidas humanas. Creer que la mera aprobación de leyes y sancionar con base en ellas es suficiente, resulta una ingenuidad.
Es el complejo que heredamos de la Colonia, de que la letra es anterior a las costumbres y que basta su promulgación para organizar la vida de los ciudadanos.
La república de los letrados se organizó y se sigue organizando para un mundo ficticio. Por ese divorcio entre letra y realidad, son tan prósperos la burocracia interminable, la hipocresía como norma indispensable para la supervivencia en la convivencia social, el uso de las retóricas populistas para conseguir un cargo, la falta aguda de memoria de los ciudadanos de quiénes han sido los responsables de su desgracia presente.
En los buses que llevan a la muerte, los pasajeros asisten impotentes a lo que será su final. En los vehículos personales, los cambios de carril, la transgresión de los límites de velocidad, las paradas en plena calle, ponen su cuota de muertos y de heridos.
Todos se quejan de lo mal que se maneja. En el fondo, el irrespeto a la vida de los demás, a la propia. La ausencia de una ética para ciudades y no para junglas.