La via al nuevo aeropuerto inquieta a reserva ecologica

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La via al nuevo aeropuerto inquieta a reserva ecologica

Cerro Blanco. Este bosque cubre casi 6.000 ha que incluyen lomas que llegan a los 500 m sobre el nivel del mar, divididos por pasos estrechos cubiertos de agua.

Vecino de la cordillera Chongón Colonche, el paraje ofrece agua de manantiales, capta las emisiones de carbono y es cuna de especies animales y vegetales únicas.

Luego de más de una década de planificación y a falta de poco más de un año de que se inicie la construcción del nuevo aeropuerto de Guayaquil, en el sector de Daular, surgen algunas dudas e inconvenientes a causa del trazado de la autopista que se construirá simultáneamente para llegar a la terminal aérea.

La vía pasará por la parte noroeste del Bosque Protector Cerro Blanco, y aunque el Municipio asegura que se la está diseñando de forma que impacte lo menos posible a ese pulmón de la ciudad, se teme que el desarrollo que generen estas obras en la zona afecte la reserva natural hoy reducida a 6.000 hectáreas.

“Parece ser, porque no he visto ningún pronunciamiento oficial ni documento de respaldo que se ha escogido un trayecto de la carretera que va a pasar por la última punta del noroeste del bosque, pero según ellos se construirá un túnel debajo de allí para evitar mayor impacto”, dijo a EXPRESO Eric Horstman, director de la fundación Pro Bosque, que administra la reserva ecológica.

Nicolás Romero, gerente de la fundación municipal Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil (AAG), confirmó que la autopista -que tendrá aproximadamente 33 km y costará unos $ 200 millones- incluirá un túnel de 3,5 km a la altura de la reserva, aunque aclaró que pasará junto, no dentro de esta.

Romero reveló a este Diario que, junto con los diseñadores del camino, se reunió con los representantes de Pro Bosque y les explicó el proyecto y su intención de no afectar la reserva o afectar lo menos posible.

Cerro Blanco es un gran pulmón verde de Guayaquil que proporciona servicios ecológicos, captación de dióxido de carbono, y el agua que proporcionan los manantiales que salen de ese bosque ayudan a mucha gente del sector.

Horstman recuerda que esa es una zona vital por ser la única que aún se conecta con la Cordillera Chongón Colonche, ya que por sus partes sur, este y norte “(el bosque tropical) ha sido cerrado por urbanizaciones, invasiones, canteras...”.

“Esa es la única que aún existe y es de suma importancia para mantener las poblaciones, aunque reducidas, de especies como el guacamayo verde mayor o el papagayo de Guayaquil, símbolo natural de la ciudad, y en el mismo sector ya liberamos 5 individuos de esta especie que están ocupando los bosques de Pigío, donde se quiere pasar la vía”, insistió.

El directivo sopesa que aunque la carretera no pasara por el bosque, el aeropuerto internacional en su conjunto impactará en la naturaleza de la zona, por el desarrollo urbanístico que una obra de esta naturaleza trae. Recuerda que otras obras, como el canal del trasvase de aguas hacia Santa Elena, ya lo demostraron, ya que tras construirlo empezaron los desarrollos inmobiliarios formales e informales en el entorno, y la disminución del bosque.

Romero insiste en que este proyecto del aeropuerto y su vía de acceso los diseñadores lo han hecho consultando con el Ministerio de Ambiente, Consejo Provincial y el Municipio. “Hubo un señor que creo que tiene terrenos por allí que se disgustó en forma exagerada porque se le abrió una trocha para tomar unas muestras, pero todo se ha hecho consultando, todo se ha hecho bien”.

El arquitecto y urbanista Luis Alfonso Saltos recuerda que el nuevo Código Orgánico del Ambiente (artículo 192) reza que los Gobiernos Autónomos Descentralizados deben controlar que las obras civiles que se construyan en sus territorios guarden armonía con los lugares donde se las construya, en especial de los espacios públicos, con el fin de minimizar los impactos visuales o al paisaje. “Esto está en el Código -acota Saltos- porque no es solo un problema urbano, sino ambiental y de salud que afecta la calidad de vida de la gente”.

Pero su colega José Núñez, asesor de la Dirección de Urbanismo y Ordenamiento Territorial del Municipio, responde que muchas veces “se ponen normativas que no van articuladas con el desarrollo de las ciudades y el país en general”.

Sobre la vía hacia el aeropuerto, Núñez cree estar seguro de que las entidades involucradas se pondrán de acuerdo para que todo el mundo quede contento, “pues negar una obra como esta sería un extremo”.

VOCES

Nicolás Romero , Gerente general de la Fundación Aeroportuaria de Guayaquil

Tenemos más de 12 años planificando el aeropuerto para que las cosas se hagan de la mejor manera y hasta ahora todo lo realizado lo hemos hecho bien.

Eric Horstman, Director ejecutivo de la Fundación Pro Bosque

Preocupa no ver un afán de regularizar el uso de suelos en la zona. Ya hay gente a la expectativa de la construcción de esa carretera para ocupar las tierras aledañas.

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