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VergUenza internacional

“La caída de Alepo es nuestra vergüenza, en esta ciudad hemos enterrado el derecho internacional junto a nuestra dignidad y credibilidad y se ha producido el hundimiento de la humanidad”. De todas las frases que he leído, esta da en la llaga sobre lo que está pasando en Siria. Estamos en pleno siglo XXI y dejamos que se cumpla esta crónica de la matanza anunciada. Veo las fotos, los videos de niños rescatados, los tuits de personas en Alepo que se despiden y me pregunto ¿cómo pasó esto? ¿Dónde están las Naciones Unidas? ¿Dónde quedó la promesa de “nunca más” (en referencia al Holocausto)?

Primer propósito en la Carta de la ONU: “Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz y suprimir actos de agresión (...)”. Me río de indignación. Pero como afirma el editorial de la ABC: hemos enterrado el derecho internacional. Está claro que la ONU es una quimera. Un teatro que esconde la verdadera naturaleza de la política internacional.

El veto de Rusia inmovilizó cualquier iniciativa de poner fin al régimen de Al Asad. No solo eso, cuando el ejército sirio estuvo en aprietos en el 2015, no dudó en intervenir con ataques aéreos (que causaron la muerte de unos 3.800 sirios) y armamento. Conclusión: no sirve de nada la ley internacional, solo tener amigos poderosos. Esa es la lógica. Acumular poder y salvaguardar los intereses. No hay “defensa de los derechos humanos”, solo estrategias geopolíticas. Sin importar el saldo.

¿Después de haber terminado con los “grupos rebeldes” se establecerá la paz? Difícilmente. Lo más probable es que estos grupos se unan a organizaciones radicales (como el Estado Islámico) para continuar la lucha contra el régimen. Eso es lo que he aprendido de este conflicto: la paz aún está lejos y por muy siglo XXI en el que estemos, todavía es válida la primicia de Tucídides en 416 a. C.: “Ustedes saben tan bien como nosotros que el derecho solo se discute entre quienes tienen el mismo poder, mientras el fuerte hace lo que puede y el débil sufre lo que debe”.

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