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VergUenza estadounidense

Todo país tiene páginas negras, EE.UU. no es excepción. Una se escribió en Los Ángeles hace 30 años (1987), cuando policías quedaron libres después de propinar una paliza a un afroamericano que no opuso resistencia. Tuvo múltiples roturas de huesos, incluyendo cráneo. Fue la gota que derramó el vaso y durante tres días la población de su raza incendió cerca de 1.000 edificaciones: almacenes, supermercados, bodegas y casas. Hubo aproximadamente 40 muertos y más de 1.000 heridos.

Hoy ese país vive otra página negra: la conducta absurda, nada menos que del presidente. Tiene desconcertada a la mayoría de los estadounidenses. Cada día hace noticias sin precedente. La semana que terminó ofendió a sus antecesores cuando afirmó que era el único presidente que mostraba dolor por los soldados caídos en combate.

Los canales de televisión, exceptuando Fox, se encargan de hacerlo quedar muy mal, cuando a renglón seguido, pasan tomas probando lo contrario de lo que afirma. Ofende a un senador de su propio partido, se burla de él por haber sido hecho prisionero en la Guerra de Vietnam. Comenta que prefiere a soldados que no son capturados. La prensa se encargó de averiguar que Trump, de la misma edad del senador ofendido, no fue a Vietnam. El senador capturado rehusó ser dejado libre cuando los comunistas se enteraron de que su padre era almirante, había presos que anteriormente habían sido capturados.

Trump negó haber afirmado que EE.UU. debía aumentar el arsenal nuclear, están grabadas sus palabras. No le importa mentir, como cuando afirmó que había más asistentes en su inauguración que en la de Barak Obama, las fotos probaron lo contrario. Ha criticado al alcalde de Londres y políticos de otros países, ellos a su vez lo han hecho quedar muy mal. A su propio secretario de Estado le dijo que tenía un coeficiente intelectual inferior al de él. La prensa no le da tregua y, a diferencia de lo que ocurre en Ecuador, él no puede hacer nada contra ella. Su narcisismo no tiene límite. Una pena para ese gran país, digno de mi admiración y del que he aprendido mucho de sus virtudes.