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Venezolanos: “No mas carteles pidiendo ayuda en las calles”

Escuché, tras felicitar a una señora venezolana por sus deliciosas empanadas, quejarse de cómo somos de ingenuos al regalar dinero a “esa gente que está bien sana y muy bien puede trabajar”, refiriéndose a quienes exhiben carteles en las calles, en lugar de ofrecer digna y creativamente algún producto o servicio. Las calles acogen a trabajadores que venden productos cuya inocuidad el Municipio se encarga de regular y cuya oferta incluso podría reorientar a través de miles de vendedores ambulantes identificados, favoreciendo además al pequeño productor agrícola y a nuestra soberanía alimentaria, por lo que no cabe chantaje emocional alguno, incluyendo este de los carteles en cartones o cartulinas.

Esto genera un imaginario distinto al del esforzado, inteligente y honrado trabajador que se forja en nuestro país. A propósito, ¿cómo dotar de trabajo digno a botafuegos, limpiavidrios y estupendos artistas de tantas intersecciones semafóricas en Quito que quizás sin proponérselo, por la acuciante necesidad, generan también acoso y chantaje emocional? ¿Por qué no se promueven programas de inclusión como los del Muchacho (y por qué no adulto) Trabajador que tan bien lo desarrollan los jesuitas? ¿E igual cosa con el “Circo Social” que ya no se lo ve en escena, incluyendo y apoyando a los artistas?

Eco. Diego Valdivieso Anda