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Los valores esenciales se hundieron como el Titanic
Vivimos en un ambiente de podredumbre donde los conflictos familiares, la política, los vicios, la drogadicción, la crisis económica y la delincuencia han convertido a este país en una inseguridad nacional y en una ciudad como Sodoma y Gomorra.
Ya no existe los valores como la tolerancia, honestidad, generosidad, ética, moral y todos los principios educativos.
Un negocio se pactaba con palabra de honor, hoy se pacta con extorsión y asesinatos. Las familias se sienten inseguras, ya no se hacen parrilladas con tópicos de risas y tertulias con anécdotas, ahora se conversa de política delincuencial, asaltos, e inseguridad nacional. Humo por todos lados, como si fuese una convención india fumando la pipa de la paz. Vivimos un mundo de quimera, tratando de buscar la felicidad perdida. Ahora sobrevivimos, se ha perdido la espiritualidad y respeto a Dios.
Los valores esenciales se hundieron como el Titanic, en la profundidad de la esperanza y fe.
Javier Valarezo