Que vaina con el de Lovaina

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Que vaina con el de Lovaina

Luego de la agresión sufrida por el periodista lojano Ramiro Cueva, a manos de los guardaespaldas del expresidente Rafael Correa, porque su paz y tranquilidad habían sido “perturbadas” en Bélgica, por las “incómodas” preguntas del reportero lojano, los periodistas Eduardo Vivanco y Andersson Boscán iniciaron una campaña de recolección de fondos que denominaron Qué vaina, con la finalidad de viajar a Bélgica y realizar varias entrevistas, entre esas, una al expresidente Correa, ya que las interrogantes sobre su gestión de gobierno son tantas, que el pueblo quiere saber, mientras que el expresidente se quiere desentender.

Más de 30 días de iniciada la campaña de Vivanco y Boscán, no solo que superaron la meta de recolección de fondos, por parte de los no socialistas revolucionarios, sino que también superaron la cantidad de insultos y amenazas de los correístas, vía redes sociales; tanto así, que si por cada insulto o amenaza hubieran recibido un dólar, Vivanco y Boscán no hubieran viajado en clase económica, sino en un jet privado, de esos a los que se mal acostumbró Correa, luego de probar las bondades y privilegios que el poder otorga.

La operación Qué vaina está en pleno desarrollo, Boscán y Vivanco están ya en Bélgica. Las amenazas y los insultos por redes sociales han estallado por parte de los “trolles”, convertidos en “sicarios de teclado”.

La pregunta que surge es: ¿de dónde salen los fondos para mantener estos denominados “trollcenters”, con el costo que aquello demanda en servicios básicos y /o remuneraciones, o comisiones? ¿Quién los financia? Porque si el dinero proviene del Estado quedaría al descubierto la farsa, y si lo hacen particulares, ¿quiénes son y de dónde sacan tanto dinero?

Tras la década robada, los ecuatorianos tenemos muchas incógnitas por despejar sobre la plata e irregularidades, a todo nivel, que los correístas pretenden ocultar. La Fiscalía tiene más temas por investigar y sancionar; y la Contraloría, mucho por auditar. Sin embargo, nada pasa, todo lo cual nos lleva a expresar: ¡Qué vaina, qué hacer con el de Lovaina!