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Universidad intervenida

Es la primera vez que ciudadanía, sociedad, quienes nos formamos en la Universidad de Guayaquil y trabajamos en docencia e investigación muchos años, estamos de acuerdo con la intervención. Más aún porque ahora se ha procedido bien. Han puesto al frente una comisión de efectivos académicos, con un prestigioso exministro de Educación como rector encargado: hombre de reconocida solvencia científica y moral, dedicado exclusivamente a la universidad.

No era posible que viéramos pasivamente cómo derrumbaban a la Universidad de Guayaquil. Su historia y prestigio no merecen los diez años de debacle académica que impuso el correato corrupto, con sus adláteres y aliados. Es cierto, su crisis tiene mucho tiempo, y solo podrá salir de ella con solvencia, capacidad, preparación, transparencia y, sobre todo, con ética y valor para reestructurarla. El rector encargado, en sus primeros pasos ha dado muestra de esto. Doctor Passailaigue, cuente con el apoyo de quienes queremos a la universidad.

En otra entrega haré algunos señalamientos puntuales sobre la universidad. Me anticipo a decirle a las autoridades gubernamentales que su tarea no puede ser de tres meses sino de tres años. Ese es el tiempo mínimo que ella demanda para encontrar un rumbo cierto de efectiva reestructuración y posicionamiento en lo que todos sabemos que fue nuestra ‘alma mater’.

La intervención anterior trabajó sobre el vacío. Impuso un grupo de mafiosos para realizar un trabajo a lo “vidrio”, con sus fondos. Nunca tuvieron un diagnóstico efectivamente académico, científico, técnico, administrativo e institucional. Solo señalaron aspectos pueriles: aulas, bancas, ventiladores, etc. No les pidieron cuentas sobre la situación académica y el rumbo científico en que la dejaron. Los académicos se callaron. Los politiqueros, agitadores y mafiosos los silenciaron.

Doctor Passailaigue: comience por pedir que cada facultad y un equipo de docentes de solvencia digan en qué situación académica, científica y administrativa está cada unidad. Si esto no se hace pronto y a profundidad su trabajo será solo de maquillaje. Así los líderes de la mediocridad e ideólogos de la podredumbre seguirán gobernándola a su antojo.