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Trafico. Trasladar, aliviar o solucionar
Sobre la marcha se van remediando los distintos problemas que genera el vasto parque automotor de la ciudad, que día a día ve incrementar su número de unidades, principalmente de transporte privado. Los embotellamientos en puntos neurálgicos de Guayaquil empiezan a multiplicarse por doquier y si no se adoptan medidas integrales, pragmáticas e incluso ingeniosas, el ya complicado tránsito vehicular podría llegar a desbordarse -en breve-.
Una verdadera solución integral comienza por la planificación. La elaboración de propuestas por parte de los cabildos de Guayaquil y de las ciudades que conforman su zona de influencia debe partir de un análisis profundo de las proyecciones de crecimiento poblacional y de medios de transporte, que vaya ligado al desarrollo programado, a mediano y largo plazo, de las nuevas zonas industriales, comerciales y habitacionales. Esta vinculación es indispensable pues determinará el volumen de traslados que deberán realizar las personas para movilizarse desde su lugar de residencia hasta sus plazas de trabajo y de abastecimiento, considerando sobre todo las horas pico en días laborables.
La capacidad de calles, avenidas y vías rápidas para acoger circulación de vehículos; la concentración de establecimientos comerciales y el emplazamiento de instituciones educativas, de prestación de servicios públicos y de realización de trámites de diversa índole, así como la ubicación estratégica de determinadas arterias que constituyen puntos únicos de conexión entre los diferentes sectores de la ciudad, son algunos de los criterios a considerar a la hora de buscar soluciones. Teniendo claras las necesidades y también las limitaciones relativas a infraestructura disponible y a espacios libres a los que se puede recurrir, las propuestas que se presenten podrán ser más creativas y ajustadas a la realidad, y permitirán distribuir en forma óptima una marea vehicular que va a seguir creciendo exponencialmente en el tiempo. No seguir estos lineamientos podría llevar a que los esfuerzos que realicen las autoridades en su afán de agilitar el tráfico en las zonas problemáticas, desemboquen en acciones que terminen trasladando cuellos de botella de un lugar a otro, o descongestionando una avenida a costa de la saturación de otra. Ante recursos y alternativas escasas no queda otra opción que planificar, organizar y ordenar.