En el mismo terreno

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En el mismo terreno

Entre los recuerdos que en ocasiones nos alcanzan está esa orden que daban los profesores de educación física «¡Marcar el paso en su propio terreno!» «De frente». «¡March!» Sonoras voces que implicaban iniciar la marcha sin moverse del sitio en que estábamos y con lo que se buscaba homogenizar al grupo, lograr coordinación entre las escuadras y precalentar; sin embargo, esa orden parecería haberse vuelto condición del Ministerio de Educación.

En efecto, en los más de dos años de gobierno poco se ha hecho, poco se ha cambiado, poco se ha avanzado; seguimos con la misma estructura, con la misma normativa y acaso con el mismo talante, con la misma visión centralista y concentradora y con los mismos pocos deseos de mirar al futuro. Así, la educación marcha aún en el mismo terreno que se construyera en la década del gobierno anterior.

Del ministro Falconí, obviamente poco se podía esperar en cuanto a giros y cambios. Él venía de la Senplades, cuna del diseño de Estado que a la sazón se concibió y, evidentemente, ideológico como era, se preocupó más bien de mejorar las relaciones públicas con los entes de educación fiscales y privados, suavizar la rigidez y eliminar los abusos que se cometían, y en general, establecer mejoras sin que el fondo mismo del modelo fuese afectado. Leal y fiel a lo que había ayudado a construir, no cambió el rumbo.

De los siete meses del ministro Luna poco hay que decir, pues no se dieron cambios y se dejó marchar al ministerio en el mismo terreno. Lo cierto es que hoy el reto persiste y este ente burocrático, acaso el más grande del país por la empleomanía que detenta, es el que tiene que decidir sobre el destino de la nación y el tipo de educación que hoy debe entregarse.

Pero, a las alturas que estamos del siglo XXI, no podemos seguir marchando en el mismo terreno; los avances científicos, los logros tecnológicos, la globalización y la velocidad de la información que hoy existe, la aparición de biotecnologías y de tantos artilugios electrónicos, robóticos y de inteligencia artificial, reclaman educar a un nuevo tipo de ciudadano.