Actualidad
Sugerencias perversas
Parecería que la envidia, el odio y el menosprecio al educador particular persisten en la mente de algunos que, proponiendo desde sus resentimientos y frustraciones no resueltas, pretenden ahogar, marcar y perseguir al sector privado de la educación.
En efecto, se sugiere como norma: “el promotor de una institución particular no podrá ser promotor de otras instituciones particulares. Se extiende esta prohibición a hijos, esposas y convivientes en unión de hecho”. Nos preguntamos, ¿cómo quedan las instituciones de las comunidades eclesiales que son de una única congregación o comunidad patrocinadora? ¿Y por qué el menosprecio a la persona que es profesor, sabiendo que otros profesionales pueden tener dos o tres consultorios, oficinas o empresas?
No sangramos por la herida, pero nos parece absurdo y mezquino el negar la posibilidad a un educador para emprender. Sancióneselo si lo hace mal, si violenta la ley, si quebranta principios éticos y morales, si no cumple; pero mientras lo haga bien, ¿por qué negarle la posibilidad? No debe legislarse desde los resentimientos y resquemores, pues lo que interesa es que existan buenos centros, buenos educadores y mejores alumnos.
De otro lado, ¿por qué el ensañamiento con la familia educadora? ¿Por qué dos hermanos no pueden dedicarse a la educación? ¿Por qué unos hijos de padre educador no pueden seguir su vía si tienen vocación, y generar cada uno propias y buenas escuelas?
Que el deseo de dañar no nos ciegue, que el perseguir a alguien no implique perjuicio para el mundo educativo. Es este el que debe interesarnos, el que debe brillar con éxito y en ese éxito están los logros del país, el futuro de la nación. Por tanto, que no nos marginen, que no nos descalifiquen ni discriminen a los particulares.
La ley no debe ser persecutoria. Obviamente debe proveer las circunstancias para que quien dañe, engañe o estafe el logro educativo sea reo de culpa, sancionando al que se debe, pero permitiendo en libertad el desarrollo de la educación particular.
Que el sano y equilibrado criterio del ministro ilumine y corrija este atentado.