Siria: del aislacionismo al combate

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Siria: del aislacionismo al combate

Después del ataque con 59 misiles de crucero Tomahawk desde dos buques de guerra de la marina de los EE. UU en el Mediterráneo oriental, que impactaron un aeropuerto militar sirio, destruyendo instalaciones y aviones, surgen preguntas sobre las consecuencias de este bombardeo, tanto en lo que se refiere al futuro de la guerra en Siria y a su desenlace después de seis años de una sangría ininterrumpida que no parece conducir a ninguna parte, como del agravamiento del conflicto en el Oriente Medio.

¿Fue realmente el gobierno del presidente Sirio Bashar al-Asad el autor del horripilante ataque con gas sarín a la aldea de la provincia de Idlib? Las fotos de niños inocentes muertos, destrozados, son una pesadilla para la conciencia del siglo XXI y un dedo acusador contra la condición humana que sigue siendo tan cruel como antaño. Hace un siglo, precisamente un 6 de abril, el congreso de los EE. UU. declaró la guerra a las potencias centrales, rompiendo el aislacionismo del presidente Wilson en la Gran Guerra.

Resulta innegable el cambio de la estrategia del presidente Trump en relación no solo a Obama sino a sus propias declaraciones de años anteriores de no ingresar en el conflicto sirio. Trump ha tomado el liderazgo de sus aliados europeos e incluso árabes y ya recibió el beneplácito de medios adversos a su figura, como el New York Times en su editorial del día siete.

Por el momento no parece muy preocupante la respuesta de Rusia, aparte de la elevada retórica de sus declaraciones y de la movilización de buques en el Mediterráneo. Rusia fue advertida oportunamente por los EE. UU. del bombardeo. Más aún, no utilizó sus modernos antimisiles SAM instalados en Siria para frenar el impacto. Es garante de la no utilización de armas químicas por parte de Damasco. No ha sido modificada la visita del secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, a Moscú.

Moscú y su aliado Damasco tienen una carta: demostrar fehacientemente que el gobierno de Bashar al-Asad no fue el culpable del atroz crimen y evidenciar a los verdaderos responsables.