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Diario Expreso Ecuador

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Las sirenas vuelven a sonar en un plantel de Milagro

La tarde del lunes, 15 estudiantes se descompensaron y fueron trasladados al hospital. Aunque se descarta una intoxicación, los médicos tienen reparos.

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El panorama fue preocupante. No fue una campaña, tampoco una casa abierta por el Día de la Salud, pero las ambulancias —una vez más— desfilaron por el plantel para retirar a decenas de estudiantes de la Unidad Educativa Paulino Milán (desde el martes intervenida por el Distrito de Educación para monitoreos e investigaciones), que la tarde del lunes tuvieron que ser trasladados al área de Emergencias del hospital León Becerra, en Milagro.

Pasadas las 15:00, alrededor de 15 alumnos de diferentes cursos y de forma simultánea, presentaron una serie de complicaciones en su salud. Algunos fueron auxiliados por sus compañeros, quienes —nerviosos, según precisaron— los sacaron del salón y los llevaron al patio central para que puedan oxigenarse. Los libros y cuadernos sirvieron de abanicos.

El cuadro empezó a repetirse de a poco, mientras dos ambulancias (una del Cuerpo de Bomberos y otra del Ministerio de Salud Pública) llegaron.

La situación, que aún ayer mantuvo a los padres preocupados, pese a que los jóvenes se reincorporaron ya ayer a clases, se dio cuatro días después de que en el mismo plantel se haya registrado una intoxicación alimenticia masiva, presuntamente provocada por la ingesta de un producto lácteo allí proporcionado (cuya colación, desde lo ocurrido, ya no se entrega). Esta vez, aunque no se trataba del mismo hecho, los chicos presentaron dolor abdominal, náuseas, mareos, entre otros síntomas.

Ante la presencia de los medios de comunicación y los habitantes de la zona en los exteriores del centro educativo, algunos docentes, sin dar la cara, gritaron que se trataba de un simulacro, aunque las sirenas de las ambulancias y el ir y venir de estas demostraron lo contrario. La situación se salió de control cuando llegaron los padres, quienes temían porque sus hijos estén entre los afectados.

Hubo preguntas que los directivos de la institución no respondieron (ni a los familiares ni a EXPRESO) y asimismo quejas y gritos. “Digan qué está pasando, esto no es normal. ¿Existe algún riesgo al interior del plantel? Hablen por favor”, dijo indignado José Pacheco, padre de un alumno que hasta ayer esperaba algún comunicado por parte de la entidad.

Cuando la situación fue controlada, alrededor de las 19:00, Luis Saltos, director médico asistencial del León Becerra, indicó que los estudiantes estaban fuera de peligro y descartó un problema alimenticio y, asimismo, una intoxicación toxicológica (los pacientes fueron sometidos a exámenes que dieron como resultado negativo).

“Según la evolución que han tenido, lo ocurrido más parece estar ligado a un tema emocional-psicológico generalizado, que lo estamos y continuaremos analizando”, adelantó sin dar más detalles.

Sin embargo, para especialistas como Ernesto Carrasco, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana, por los síntomas que han tenido y, más aún, teniendo en cuenta que los alumnos no son del mismo curso, resulta bastante complejo pensar que el origen sea mental.

“Si bien la colación no fue el problema, sí puede serlo el agua. Sería bueno entonces analizar el tipo de líquido que están consumiendo o con el que tienen contacto, pues lo que está claro es que hay algo que los está enfermando”, dijo.

La psicóloga Mónica Llanos piensa de forma de similar. Para ella, que el estado de los menores haya sido el resultado de un problema emocional, no es una opción. “Si así fuera, estaríamos hablando de una histeria colectiva, que es producto de un determinado evento que afecta a un grupo en momento y tiempo específico, algo que claramente no ha ocurrido”.

Ante ello, para Carrasco resulta vital además que se investigue pronto el tema para evitar futuros inconvenientes.

“Nuestro sistema de emergencia aún tiene vacíos. Afortunadamente no hemos tenido una catástrofe masiva. Y es que de haberla, los hospitales cantonales tendrían que derivar los pacientes a ciudades, como Guayaquil, puesto que ellos no tienen la capacidad para atender una emergencia de ese tipo. Ahora estamos más preparados que antes, pero no como deberíamos. Entonces hay que analizar a fondo lo que está pasando en esa institución para ser precavidos y estar alertas a un problema similar futuro”.

Para el médico Patricio Palacios, especialista en medicina general, lo recomendable ahora es que el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el mismo Municipio se unan también al monitoreo. “Si es necesario hacer un cerco epidemiológico y nuevos exámenes, pues hay que hacerlo. No es normal lo que está ocurriendo”.

Sobre la intervención que se está realizando, la directora distrital de Educación, Mariana Zamora, confirmó que se llevará a cabo a lo largo de esta semana para esclarecer las causas de las convalecencias. Se prevé confirmar si hubo (y hay) consumo de sustancias (drogas) o productos ya caducados que se venden en el bar. Y también se mantendrán diálogos con la familia, a fin de eliminar sus dudas e intercambiar información.

Respecto al tema, Álvaro Ormaza, director distrital del MSP de Milagro, quien hizo hincapié a EXPRESO que los eventos no están relacionados, precisó que las muestras que les tomaron a los estudiantes (y que dieron negativo) serán enviadas al Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi) en Guayaquil para ser nuevamente estudiadas.

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