Sincero ‘mea culpa’

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Sincero ‘mea culpa’

Hace algunas semanas Expreso develó una de las verdades mejor escondidas por la propaganda ministerial que se esforzaba por atribuir avances y logros a la gestión en la educación pública nacional, nos referimos al fracaso del bachillerato internacional en los colegios fiscales.

Como importaban más las cifras, no debían ser ni uno ni diez los colegios, habían de ser 500 los que se rotulasen BI, aunque adentro solo se viviera una ficción: primero, porque no todos los alumnos lo toman. Segundo, porque no todos los que lo toman lo aprueban, casi ninguno.

Para reconocer los motivos del fracaso no basta escarbar mucho. Siendo como es el modelo BI, muy bueno, por supuesto que establece prerrequisitos.

No se puede levantar un edificio de diez pisos sobre cuatro puntales de madera. Una educación básica que no cimenta sólidas estructuras del aprendizaje, una educación básica en la que simplemente se pasa de año, háyase o no aprendido, entre segundo y séptimo, no resulta garantía para que sobre ella se asiente ningún modelo educativo de exigencia intelectual en el manejo del conocimiento.

Por otro lado, el confundir los requisitos y demandas de un modelo educativo con los méritos de una acreditación, hizo que se multiplicara algo que debió trabajarse de manera singular y especial. Importó más vender una imagen que trabajar casa adentro en los planteles para que los estudiantes obtengan los niveles requeridos para manejarse en las exigencias académicas.

La urgencia de hacer decir a un presidente que tenía muchos colegios de BI perdió brújula y no solo que engañó a muchos, sino que terminó engañando a algunos en el mismo Ministerio.

¿De qué sirve tener laboratorios que no se usan por temor a daños y vandalismo? ¿De qué sirve tener exigencias profesorales si no siempre se encuentra al vocacionado que empuje el proyecto? ¿De qué sirve reconocer las exigencias por las que han de ir los alumnos si no se los ha preparado para razonar sobre el conocimiento y construirlo?

Sinceremos, reduzcamos el escenario, construyamos desde la base y salvemos las exigencias.